Quién soy y qué hago

Soy TREMENTINA LUX, soy artista plástica, teórica y práctica de la comunicación audiovisual y los estudios de género. Pinto, escribo, leo, locuto, diseño, fotografio, reflexiono y analizo. Todo esto, sobre todo, me hace evolucionar como profesional y como persona, me motiva y me divierte. Creo este contenido para ti, que me lees y para mí, que también me leo. Soy del mundo y vivo en Valencia.

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You are always in my mind

Hace frío en el tren de Barcelona a Valencia, un domingo por la mañana. Las playas de Salou están salpicadas del primer sol. Vengo del Primavera Sound.


Anoche abría los ojos a la extensión de cemento y masa humana fluida como este mar que ahora calma las ventanillas del Alaris. Se ven algunas barquichuelas en la inmensa claridad, como anoche se veían dispensadores humanos de bebida alumbrados por una banderita con luz.

La gente yendo y viniendo ha desaparecido, las estroboscópicas han cesado. Entramos en los túneles, salimos a la luz abrumadora del día después. La gente está ya reciclada en sus asientos, leen, duermen, callan, se abrigan. Una dama inglesa lee su iBook frente a mí. Lleva una boina azul hincada sobre sus sienes lo que la hace parecer francesa y un anillo con un león de oro pulido por los besos en el dedo corazón, lo que la hace parecer…Cierro lo que sea, este hecho, lo nunca hecho sí, lo cierro con esta idea, lo más memorable fue el Show de los Pet Shop Boys.

Pero esto, ya pasó. No sé como ese tren pasó, y llegó un avión y os escribo desde la Republica Checa.

La vida es eso que nos pasa mientras vivimos, eso decía Syd.
Sí. No me lo explico.

Es de noche, la mesa de madera rústica, las sillas de madera de árbol, de árbol en sí. La copa de vino blanco, vino de Praga, está a mi izquierda. Los mosquitos me rodean a miles sin molestar, revolotean sinceros en este lugar paradisíaco con cisnes de cerámica y riveras de tabaco checo, cerca del río, cerca del río Moldava que ve a los turistas convertirse en cucarachas siguiendo el rastro de Kafka.

No sé como estoy en Praga y me atiende una mujer rubia tatuada. Y no es que esté en Praga, es que hace días que estoy aquí, duermo aquí, como aquí Strudel y Goulash, vivo aquí, en Malastrana imaginando las defenestraciones de antaño en estas ventanas ajadas de tanto mirarlas. ¿Existe el aquí? ¿He vivido alguna vez en el número 33 de Nerudova?

Y el caso es que tal vez mañana os escriba desde Berlín. Os narraré un Berlín ajeno, así es la vida. Aquí, todavía aquí, en este lugar de escultórico catolicismo y salvaje flujo humano hay muchas marionetas de madera. Tienen rostro, como nosotros y como a nosotros, alguien que come un helado indiferente nos mueve caprichosamente los resortes, al otro lado del cráneo plano y nos salen lágrimas de las mejillas, fuego de las bocas, amantes de las cabezas, cuernos y crisálidas. Multitudes que nos abandonaron. Pavos reales que maúllan como gatos, You are always un my mind. Y me mueve, alguien me mueve.

Paro de escribir para pedir un cigarro en la terraza de este bar con Wifi.
No diré que me adicto, no lo diré.

Nada dentro de mí deja de agitarse. Leo rótulos góticos, dicen Templarske, leo Bohemian Cousine, leo Pilsner Urquell, leo Tkalcovsky en los toldos, escucho inglés, checo, alemán, a mi lado unos amantes chinos, es la noche de aquí, cerca del río, marionetas en la ciudad de los hilos, sirenas de mercantes, la humedad de los faroles y las sombras, las sombras alargadas y en las mesas, macetas de pensamientos. Da igual donde vayamos, You are always in my mind.

Te escribí desde Estambul, desde Plitvice, desde las tumbas y las ramblas, y te hablé desde los abismos y desde las cimas nevadas, desde todas las partes de este mundo que amenazaban con hacerme existir, sin tí. Ahora te escribo a sabiendas que ya no lees. Ahora te escucho a sabiendas de que no me responderás. De que aquí, sea cual sea el aquí, existo sin tí.

Y son las ciudades de los sueños, al atardecer, al anochecer, en la vigilia las que me devuelven ese mundo donde nos encontramos. Cada día, todos los días, siendo letra. Para siempre.

Paro de escribir, solo para pedir otro cigarro, suenan los Beatles, “All The Lonely People” Humo en que delectarme en Praga esta noche de sábado.

Ya lo sabes, por lejos que viaje, no me muevo de tí.
Lágrimas de marioneta infatigable, de madera, así me hiciste.
You are always in my mind.
TREMENTINA LUX

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