Quién soy y qué hago

Soy TREMENTINA LUX, soy artista plástica, teórica y práctica de la comunicación audiovisual y los estudios de género. Pinto, escribo, leo, locuto, diseño, fotografio, reflexiono y analizo. Todo esto, sobre todo, me hace evolucionar como profesional y como persona, me motiva y me divierte. Creo este contenido para ti, que me lees y para mí, que también me leo. Soy del mundo y vivo en Valencia.

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PRESENCIA Y AUSENCIA

No sabemos vivir en la ausencia. Necesitamos de las presencias, de la plenitud, del ruido, de las compañías y sus muestras de amor, del lienzo pintado, del sexo consumado y vuelto a consumar. Necesitamos llenarnos, no soportamos la no-acción, estar quietos, ensimimismados, parados o sol@s. La cultura occidental nos ha enseñado a deflagrar el vacío y entenderlo como un mal endémico… pero, ¿lo es?

Nos pasamos la vida llenando agujeros. No importa el material, escayola para las horas muertas, cartas para el ser que huyó, pieles para el placer, cirugía para los lagrimales obstruidos, trastos en los trasteros, televisores en las camas, palabras en el ascensor, cemento en las dunas, pinganillos en los tímpanos, Vodka en los vasos y losas en el suelo…

Tanto es así que la pérdida es el dolor y el encuentro la sanación. En la guerra el vacío se infringe a cañonazos, se desbocan los muros y los cuerpos, se destruye la memoria (ese gran aliado), para llenarlo todo de olvido (ese gran enemigo)… Pero a veces la huella del humo, la gran cicatriz de carne o de revoco, de repente, se erige en presencia: es, está, y nos habla del suceso, de la plenitud que ha desaparecido, tal vez incluso de la que nunca estuvo y la metralla patentiza.

Hoy creo, sin embargo, que el vacío y la ausencia son las grandes bases de la creación humana. Es el gran recipiente infinito capaz de acoger todas las caricias, todos los matices, todas las notas imaginadas, los suspiros, los inventos, las letras, los peros y los si que si… es el territorio de la libertad.

La nada es el lugar donde viven los posibles. Es un lugar expansivo que no está en deuda con la realidad de las presencias, que son por definición intrusivas, fijas, e inamovibles. Son lo que son, ya está, no dan opciones, no transparentan, claro que también pueden ser maravillosas y cambiantes….¿por eso las anhelamos?.

Hoy creo que los silencios son lascivos y permiten a la imaginación ser lúdica: Ser. Hoy creo que las esperas son un territorio gozoso donde planea la risa. Los sueños, esos grandes aliados que de día nos enmudecen y de noche nos hacen hablar, se llevan fatal con la conversión en materia tangible. La materia los convierte en inmigrantes, pasan de ser el life motive a ser los sin patria, exiliados de la esfera de lo razonable, muertos en las costas del pragmatismo y por eso hoy abogo por ellos. Aplazar el objetivo vital, esforzarse en alcanzarlo logra eludir la edad madura, quien persigue el vacío, se llena de por vida.

Hoy creo en ser y no en tener.

Por eso brindo por los silencios de John Cage, los huecos de Henry Moore, las personas que están pero se hacen esperar, el Suprematismo blanco de Malevich, los mails nunca devueltos, el Tao Te Ching de Lao- Tse y la no-programación del IVAM. Aunque, en este caso, siempre habrá personal de recepción que se sienta en la necesidad de justificar las salas cerradas y de llenar el desconcierto de los visitantes. No están acostumbrados al vacío, nadie lo está, no sabemos explicarlo ni ver su lado bueno. Se diría que es molesto, como un hogar impactado por la metralla, aunque esa metralla, en la vida como en la foto, haya dado origen al post.

TREMENTINALUX

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