Estado de ánimo actual:curioso/a
Decía William Blake, ese buen hombre visionario y taciturno, que nos convertimos en aquello que miramos. Ayer iba a ver a Isaky Lacuesta en una mesa redonda y me encontré sin quererlo asistiendo a una misa de difuntos por un viejo amigo de la familia. No se de que hablaría Isaky y si acaso su discurso sonó más trascendente que lo que la cabeza, agitada por la visión de un ataud lleno, tragado por la tierra, puede llegar a proyectar al estilo, quizas, de Chris Marker.
Lo que es cierto es que a veces, entre las personas, como más o menos cantaba «The Verve», no existe un tiempo y un lugar para estar juntos, simplemente, compartimos la existencia, eso es todo. No pude disfrutar de Isaky, no se de que murió ese viejo poeta y siento por ello una enorme capacidad para la deslocalización afectiva, o lo que tambien puede llamarse: el estar sin estar.
El caso es que yo, esa persona con la que comparto tiempo y lugar a todas horas, me parezco cada vez más a la chica simbólica que aparece en mi perfil. Y es, precisamente ese icono, con el que sólo comparto existencia, el que posee el secreto de la ubicuidad que yo deseo.
TREMENTINA LUX.
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