Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté, porque yo no era judío,
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.
Martin Niemöller
Alemania,1946.
Hace un día soleado, entre el 7 de junio y el 7 de septiembre (época de baño). La semana pasada conociste a una persona muy especial y hoy habéis quedado para ir a la playa de la Malvarrosa. Ella tiene perro, un cachorro de Collie, pongámonos idílicos, tú has montado una cesta de merienda con todo lo necesario, botellines de cerveza fresca, algo de comida frugal, una toalla grande y una sombrilla pequeña, para estar más apretados… Y antes de salir de casa te has animado a coger la guitarra, por si se hace la tarde y os pilla el sol cayendo sobre las espaldas. !Ah! Has pensado: tal vez podamos dormir allí en la arena, con las estrellas por todo techo… y decirle entonces !Te amo! Quedáis en el cruce del Jardín de Viveros, ella lleva una bici de estilo holandés, muy aristocrática y te sorprende con una caña de pescar plegable, cubos para hacer castillos en la arena y paletas para echar una partida en la orilla. Y así os vais los tres, ella, tu y el cachorro, sorteando los semáforos de Blasco Ibáñez con vuestras bicis, camino del mar mediterráneo, cuna de las civilizaciones.
La tarde promete.
Pero lo que ni tú ni ella sabéis es que en Valencia estas actitudes no son actitudes «normales» son actitudes que los gobernantes consideran «especiales» actitudes ilegales que os van a costar la ruina. Estamos en la era de la barbarie. La barbarie entendida como la entendían los de Frankfurt.
Sí, va en serio. Los que ya vivimos aquí somos prisioneros y solo nos queda el exilio a playas vírgenes, los que no estáis aquí y os han hablado de la calidad de nuestras playas, pensadlo muy bien antes de venir.
Estaba practicando del doremi con el teclado, pero no he podido permanecer callada al enterarme de que la nueva «Ordenanza municipal de utilización de las playas y zonas adyacentes» publicada en el BOP con fecha 18-05-2010 prohibe expresamente estas y otras muchas cuestiones y las multa, abrid bien los bolsillos: entre 750 euros, si la falta es leve y 3.000 euros si es muy grave.
Tú, y ella, lleváis una tarde idílica, casi cursi, pero os habéis portado mal:
1. Por ir en bici por el paseo (molestando a los paseantes)
2. Por dejar que el perro se bañe y haga agujeros en la arena (molestando a los paseantes)
3. Por jugar a las paletas en la orilla (molestando a los paseantes)
4. Por entrar botellines de cristal
5. Por beber alcohol (si os embriagais, molestaréis..)
6. Por tocar la guitarra (los instrumentos musicales se consideran productores de ruido… molestan)
7. Por hacer castillos de arena fuera del área señalizada
8. Porque la gente os tirara monedas en ese castillo (ánimo de lucro)
9. Por pescar, o intentarlo (supongo que molestando a los paseantes)
10. Por poner la sombrilla a menos de 6 metros de la línea de mar (y molestar a los paseantes)
11. Por dejar la toalla y la sombrilla abandonada un buen rato (dónde estaríais…)
12. Por dormir, o intentarlo con la arena por toda cama y las estrellas por todo cielo
13. Y por hacer pis en el mar, en secreto, como la adolescente del otro post… (y no es que moleste es que es una guarrada)
Menos mal que no os habéis bañado con bandera roja que no habéis hecho una fogata para asar el pescadito y que el surf no es lo vuestro. Aún así son unas 13 faltas, a grosso modo, unos 9.000 euros de multa por asumir en la playa un comportamiento manifiestamente incivilizado.
Repito: 9.000, con tres ceros y vuestra sombrilla y vuestra toalla y las bicis han sido requisadas, pero tranquilos, si sois capaces de acreditar que son vuestras os las devuelven… ¿Tenéis la factura en la cesta del picnic? Nooo, que lástima…
¿Es intolerable ponerle límites al cielo? No debe de serlo cuando como ciudadanos, lo toleramos. El poder dominante considera que la playa es para «pasear, estar o bañarse» y cualquier otro uso es «especial» y al parecer pernicioso. Esa maldita integración de lo «diferente» en lo «normal» es de una perversión supina. Nada es «normal» nada es «especial». ¿Acaso hay algo anormal en esta idílica historia? ¿Va a convertirse ya en mera e inalcanzable fantasía? En las playas valencianas, sí.
Los que propugnan estas nobles leyes abogan por un uso pacífico del espacio público ¿Es acaso pacífica esta lucrativa y absurda ordenanza? ¿Es honesto gravar económicamente al pueblo por estas acciones de lo más legítimas, en los publicitados tiempos de crisis? ¿Sois conscientes de la cantidad de personas que van a pagar como víctimas desnudas por esta ordenanza surrealista y sacrificial?
¿Y sabéis quién disfruta ahora de la playa de Valencia? Yo os lo digo. La gente de la ciudad. La gente que trabaja en verano, o la gente que no dispone de una segunda residencia. La gente que no tiene calas privadas, ni coches de lujo ni trajes caros. Y os digo más, el paisanaje humano de la Malvarrosa es en los últimos años de una belleza multirracial que quita el hipo. Bounarroti podría haberse inspirado aquí para pintar su maravillosa Capilla Sixtina, paisaje de pieles donde los haya. Esa es la gente que va a pagar. A mi me indigna. Porque hoy todos tenemos perro y bici y una guitarra y ganas de dormir bajo las estrellas, pacíficamente y además aún no conocemos bien el idioma de esta tierra que nos acoge y nos estrangula con el mismo ardor.
Menos mal que el hipócrita puritanismo de esos políticos, que no pisan la playa sino para pisar a sus gentes, no les ha hecho caer en la cuenta de que el cuerpo existe. Busco la palabra «desnudo», busco la palabra «coito» en esa estúpida sarta de prohibiciones y no las encuentro (aunque puede que estén en otra ordenanza «especial») Así que como dijo uno de los grandes: La ley permite lo que no prohibe. No seré yo quien os invite a un pacífico desacato.
Que alguien nos salve, nos ahogamos… ¿Dónde están los socorristas?
TREMENTINA LUX

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