A las ocho de la mañana se me ha enganchado con el forro la cremallera del bolso.
A las doce en el almuerzo se me ha enganchado con el forro la cremallera de la chaqueta.
No he podido sacar el movil, ni la cartera, ni la cabeza.
Es el día de la rebelión de las cosas que están unidas y separadas.
Que suben y bajan.
Que conforman un ser hasta que el forro se mete por el medio.
Y se raja, la armonía.
Pienso que es tan cierto que quien bien te quiere te hará llorar como que quien mal te quiere te hará reir.
Sí, he pensado que ésto quería decir algo, por eso escribo este post.
Hoy es el horrible día de las cremalleras rotas, pero mañana, será otro día, seguro.
Y sacaré la cabeza, bien alta, porque quien bien te quiere, te hace reir.
TREMENTINA LUX
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