Anoche estuve viendo “Bright Star”, de Jane Campion, martes, sesión de las 20:30, cine con tecnología THD, dolby souround, aforo para casi cuatrocientas personas… sala vacía, repito, sala vacía. Tan vacía estaba que el maquinista no empezó a proyectar la película hasta las 20:40 seguramente por si alguien más se animaba a entrar. Pero no, al final, pagué 6 euros por tener todo el cine para mí, toda la poesía de Keats en pantalla, con sonido envolvente. Delicioso lujo, repito, delicioso lujo.
Pregunta en esta línea: Mientras esperaba hice fotos con el móvil y bailé un poco en ese espacio vacío semicircular y enmoquetado que separa la gigantesca pantalla de las butacas, y pensé (ahora viene la pregunta):
¿Por qué no se utilizan estas enormes salas con tantos adelantos técnicos para programar, entre show y show aborregante, sesiones de danza contemporánea, conciertos electroacústicos, lecturas vídeo poéticas…? ¡Os imagináis que maravilla! Aunque la idea es mía os dejo utilizarla si con ello disfrutamos todos de un poco más de éxtasis cultural. Fomento de los recursos, amplitud del espectro de público, de sus miras y de sus mientes.
Mientras Fanny y John se susurraban poemas románticos (en la acepción más trágica del término) en la sala de al lado las balas de ultratumba invadían los muros. Llegaba hasta el siglo XIX el atronador espectáculo sonoro de Evil nosequé o Predator sisemás:
¡!!!!!!KPTTÑ%*”¨:ªGRQQQJA+R!!!KKKUZZZJJKKKTWSHCCSSSPUMMM*^¨^¨>*>$¿$?$&2BANNGGG”·!·$!·$!RY&(K¨^::*;SICHICIWWSCHSIWWPU$;&&UMP%·P·”*Ç^SLCPSSSHES CRUSKKKKERK!!!”··!%$LJJFA´*=*?¿)$&”&!·.
Pelis con “hombres” y “mujeres” valientes, fuertes, firmes y armados hasta las cejas con los últimos modelos de armas, prototipos diría yo incluso, de nuevos armamentos, matándose mientras estos dos pobres benditos anacrónicos luchaban y luchaban por sobrevivir a la sociedad de su tiempo, sin chaquetas, a esas toses, esas normas sociales como jaulas en las que vivimos (nosotros también) nuestras vidas cotidianas. ¡Ahí, en esos instantes callados, sí que pasaban cosas! En ese comienzo con un macro plano pornográfico, en esos silencios, en esos lentísimos desapareceres repletos de acción.
Pregunta, en esta línea aparte, porque parece un cambio de tema aunque no lo es:
¿Está la industria armamentística financiando las películas de Hollywood?
No es banal, no va de guasa y no tiene gracia. Observad los carteles. Decidme, ¿Cuántas películas hay en ahora mismo en las salas en cuyo cartel aparezca un arma, estratégicamente colocada en la posición áurea, protagonizando la imagen? En Valencia, con las salas alternativas cerradas, las de reestreno… ¿las de reestreno…? y la filmoteca programando cine de guerra francés, se pueden contar con los deditos de la mano de un koala.
Pregunta, otra, a continuación de los dos puntos:
¿Qué hace por ejemplo Adrien Brody (actor con presunción de sensibilidad para escoger bien los papeles) subido a ese carro de violencia gratuita? ¿Cómo se puede llamar “películas de acción” a aquellas en las que paradójicamente no sucede nada durante todo el tiempo en que un montaje delirante, caógeno e insustancial rellena la pantalla y un audio paranoico atiborra los altavoces de explosiones, balas que silban y neumáticos que chirrían?
Los filmes espectaculares se caracterizan por el “exceso”. El exceso no tiene otra función que la anestesia de los sentidos y de la razón. El exceso es en sí mismo inacción pura y generalmente lejos de entretener, aburre, insulta la inteligencia, el ojo y el oído. Con respecto a esto una advertencia, si os gustó “Memento” no vayáis a ver “Origen” es una chanza muy decepcionante.
Si parezco dura, agarraos al sillón que viene curva, ya os lo he advertido en el título, hoy estoy amostazada y es más, tengo, tenemos, razones para estarlo: jovial, libertina y vindicadoramente amostazada.
“Bright Star” durará poco, muy poco en las salas. No es una película perfecta pero se acerca mucho. Merecería la pena verla en V.O pero eso es aquí al menos imposible. Hace ya tiempo que se estrenó fuera de España, a estas tierras ha llegado ahora y probablemente en dos semanas esté fuera de circulación. ¿Por qué? Pues creo que tiene que ver con Keats, ese muchacho que hacía poesía.
Venga, ya suelto en esta línea la pregunta de rigor:
¿Keats era un hombre? ¿Era varonil, masculino? ¿Era lo que se espera de “un hombre”?
A ver qué dice la RAE:
“Hombre: (Del lat. homo, -ĭnis).1. m. Ser animado racional, varón o mujer. 2. m. varón (ser humano del sexo masculino). 3. m. Varón que ha llegado a la edad adulta. 4. m. Grupo determinado del género humano. 5. m. Individuo que tiene las cualidades consideradas varoniles por excelencia, como el valor y la firmeza. ¡Ese sí que es un hombre! …. “
Masculino, na.(Del lat. masculīnus).1. adj. Dicho de un ser: Que está dotado de órganos para fecundar.2. adj. Perteneciente o relativo a este ser. 3. adj. Varonil, enérgico.
Masculinidad.1. f. Cualidad de masculino.
Creo que me queda claro, según el biopic de Campion y las definiciones de la RAE: no. Keats era un ser animado, un ser humano del sexo masculino, pero Keats no era precisamente varonil o masculino: léase, que en apariencia no poseía en excesivo valor, ni fuerza, ni energía, ni firmeza. ¿No era entonces Keats exactamente un hombre?
¿Por eso Adrien Brody está a la entrada del cine apuntándonos con todos sus músculos recién forzados y un armón de cuidado? A ver, según la RAE podríamos afirmar: ¡Eso sí que es un hombre!
¿Qué era entonces Keats? ¿Una mujer?
A ver qué dice la RAE:
Mujer: (Del lat. mulĭer, -ēris). 1. f. Persona del sexo femenino. 2. f. mujer que ha llegado a la pubertad o a la edad adulta. 3. f. mujer que tiene las cualidades consideradas femeninas por excelencia. ¡Esa sí que es una mujer! 4. f. mujer que posee determinadas cualidades. 5. f. mujer casada, con relación al marido.
Y… ¿Qué es según la RAE eso de lo femenino, de la feminidad?
Femenino, na: (Del lat. feminīnus).1. adj. Propio de mujeres.2. adj. Perteneciente o relativo a ellas. 3. adj. Que posee los rasgos propios de la feminidad. 4. adj. Dicho de un ser: Dotado de órganos para ser fecundado. 5. adj. Perteneciente o relativo a este ser. 6. adj. Débil, endeble. 7. adj. Gram. Perteneciente al género femenino. Nombre femenino. Terminación femenina. U. t. c. s. 8. m. Gram. género femenino.
Feminidad: (Der. del adj. ant. feminino, con haplología).1. f. Cualidad de femenino. 2. f. Med. Estado anormal del varón en que aparecen uno o varios caracteres sexuales femeninos.
¡Ah, vaya! Así que mientras la masculinidad es relativo a lo masculino, la feminidad puede ser un estado anómalo del varón en el que aparecen caracteres sexuales femeninos. Entonces Keats, que aparece como débil y endeble ¿qué narices es según la dichosa RAE?
Es más, ¿por qué según la sapientísima RAE la palabra “hombre” engloba a todo ser animado racional, varón o mujer, mientras que una mujer es simplemente una persona del sexo femenino? ¿No es racional la mujer por sí sola?
La cosa no acaba aquí. Las acepciones para el término mujer son esclarecedoras, la mayoría de ellas están enfiladas en el camino de la moralidad y la domesticidad, mujer mundana, fatal, pública, buena, objeto, pobre, perdida o de su casa… ¿Sabéis según la RAE lo que es “ser mucha mujer”? Ser admirable por la rectitud de carácter, por la integridad moral o por sus habilidades.
No es mucha mujer la que es valiente fuerte y firme como el varón, ni es mucho varón el que es recto de carácter y moralmente íntegro, sino el que es esforzado y enérgico.
Y ellos no se escapan de esta castrante tecnología del sexo de la que hablaba Foucault y que Teresa de Laurentis acierta a reconvertir en tecnología del género. Según la RAE las acepciones para el hombre se consolidan como bueno, de a pie, de armas, de guerra, de paja, solo… es mucho hombre el de gran talento, instrucción o gran habilidad, es muy hombre el que es valiente y esforzado y es muy poco hombre el cobarde.
¿Entendéis ahora mi cabreo? ¿Qué es eso de amostazar? Ya está bien de eufemismos…
Decía Mustapha Kayati* en un magnifico texto publicado en la internacional situacionista “Las palabras cautivas” que los amos del Diccionario son nuestros adversarios. Ellos definen, fijan la lengua que todos utilizamos. Su pretexto es fijar la lengua que nos ha sido dada por nuestros antepasados, pero en verdad están proponiendo sentidos nuevos para que la realidad social que construimos en nuestra interacción, en lo que ellos llaman el habla, desprestigiando obsoletamente el saber oral, responda a sus intereses. Todos y todas, desde la infancia somos aleccionados en esa instrucción vital, en esa forma de ver y entender el mundo que nos proporcionan las palabras.
Cada vez que una persona en un centro escolar, en primaria, busca una palabra en el diccionario, por ejemplo, “hombre”, por ejemplo “mujer” y la copia en su cuardernillo cuadriculado está aprendiendo, interiorizando, asimilando sin lugar a dudas, repito, sin lugar a dudas, que un “hombre” debe ser fuerte, firme y valiente, de lo contrario es un anómalo afeminado, un cobarde y que una “mujer” es por definición débil y endeble, dándose además la exigencia de que o es recta moralmente o será considerada una ramera.
Pensadlo: ¿No justifican y legitiman estas aberrantes definiciones la violencia de género? ¿No estamos abocados a exigirle por definición rectitud moral a la mujer, siendo que además se la considera englobada en la palabra “hombre”, como salida de una maldita costilla verbal aún en el siglo XXI? Y lo que es igualmente desolador, igualmente grave, ¿No estamos abocados a exigirle fuerza al otro, no se considerará ese otro afeminado, cobarde, débil, endeble si no manifiesta públicamente su “hombría”?
Alguien dirá, ya pero es así…
Pues no, por ejemplo, esto no pasa tan exageradamente en el inglés:
Man. An adult male human…
Woman. An adult female human…
Hay más acepciones para ambos términos pero al menos la primera procura ser igualitaria, está libre de subjetivas y beligerantes connotaciones sexistas, canónicas y absolutamente dañinas para todos, para todas.
El lenguaje es un arma. Una verdadera arma ideológica y lo que la RAE hace, al menos con los archipiélagos de estas dos palabras es, desde aquí lo digo en voz alta, una auténtica barbaridad.
Leed a Althusser, (que por otra parte asesinó a su mujer, todo sea dicho de paso) leed las tesis sobre las elites simbólicas, sobre su poder. Sobre quienes elaboran los discursos para las masas, con qué fines y quienes tienen acceso a los medios que modulan nuestro comportamiento, a la fijación del lenguaje con el que construimos el mundo, la realidad social en la que estamos condenados como Fanny y Keats a sobrevivir…
Lo que me conduce a una última, creo, pregunta:
¿Quién está detrás de nuestro diccionario oficial, quién es la RAE? ¿quién detenta el poder de definir las palabras, los ladrillos con los que vemos a los demás?
Pues mira, os adjunto el link de los Excmos. Sres. (que no Sras. Porque a fin de cuentas solo hay dos o tres)
Estos son los llamados académicos de número, hay otros que son electos y otros honorarios entre los que se cuentan duques, condes, reyes y demás nobleza. Al parecer ocupan un sillón hasta que la palman, entonces cambian el nombre e imagino que el tapizado, porque si como decía Campion el tacto tiene memoria el olfato también y no debe de ser agradable sentarse en el terciopelo en el que se sentó un muerto. Si hacéis las búsquedas por sillón observaréis que los glúteos que se han acomodado en los honorables (y poderosos) sillones de la Real Academia son en una insultante mayoría “varoniles”. ¿Es esto un problema?
Lo es, a mi juicio, porque muchos de ellos se esfuerzan en sus columnas de opinión, en sus críticas y en sus novelas por demostrar su hombría, lo que se traduce eficazmente en patentizar en numerosas ocasiones su homofobia, su misoginia y sus prejuicios de clase. ¿Y como vencer este lobby intelectual? Ellos se lo guisan, nosotros nos lo comemos… ¿Cómo romper las barreras perversas (porque son invisibles) de esta dictadura del lenguaje? ¿Cómo dar un alto a esta irresponsabilidad, a esta barbarie social?
Amostazándose de vez en cuando con el sistema, supongo.
¿Pensáis que sólo pasa con estos vocablos? Buscad la palabras crisis… El Kanji chino para crisis consta de dos conceptos, cambio y oportunidad. No nos iría igual si como Mustapha Kayati proponía todo diccionario fuera bilingüe y contemplara la idea que a esa palabra asocia el poder establecido y lo que esa palabra en su aquí y ahora significa.
Y hasta aquí el consejo, si lo hubo. Disfrutad de la maravillosa poesía de Campion y Keats antes de que sea tarde, y aunque enciendan las luces cerrad los ojos y quedaos hasta el final, que nadie os eche nunca de una sala vacía, de una palabra mal cosida a una idea bastarda.
TREMENTINA LUX
Nunca es tarde para cambiar el mundo.
* “Las palabras cautivas”: http://www.sindominio.net/ash/is1009.htm
Diccionario en línea de la RAE: http://www.rae.es/rae.html
Brightstar: http://www.brightstar-movie.com/
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