Quién soy y qué hago

Soy TREMENTINA LUX, soy artista plástica, teórica y práctica de la comunicación audiovisual y los estudios de género. Pinto, escribo, leo, locuto, diseño, fotografio, reflexiono y analizo. Todo esto, sobre todo, me hace evolucionar como profesional y como persona, me motiva y me divierte. Creo este contenido para ti, que me lees y para mí, que también me leo. Soy del mundo y vivo en Valencia.

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VEO VEO…

QUÉ VES?…TEATRO.

Tres días de teatro alternativo y luego, claro, he enfermado. Es la falta de hábito. Es que no es fácil en esta comunidad tan autónoma darse un empacho de manifestaciones culturales que provoquen la reflexión, porque aquí, lo normal, es que te den el discurso masticado, o que proceda de un juicio heurístico.

Anoche me puse el canal 33, que los miercoles es un delirio de actividad musical, escénica, artística, de eso que sucede más allá de nuestras fronteras, hacia el espejo del norte, y claro, también flipé en colores, como una provinciana. Vi a muchos de vosotros amigos ciber, dando saltos y haciendo coros en noseque premios y me alegré sinceramente, desde aquí, mi enhorabuena.

Los canales de aquí, esos nuevos privados y esos que lo parecen, hace meses, que digo, desde que empezaron a emitir que no dan otra cosa que falsos debates políticos, (falsos porque todos están de acuerdo en su ideología y lo único que hacen es darle de betún al más feo) y porno barato a altas horas de la madrugada, a veces, cuesta distinguir donde empieza una pornografía y donde acaba otra. Creo que la diferencia está en el grado de delito del mal uso de un ente masivo.

En fin a lo que iba.

He disfrutado muchísimo con la puesta en escena de «El mal de Holanda» de Paco Zarzoso, Pazo para mi ;-). Jamás la hubiera imaginado así. Abrió puertas percetivas y propició la sopresa, algo muy grato y muy dificil de encontrar hoy en día. Creo que fue debido, precisamente al «antiteatro» del trabajo corporal y escenográfico. A la antisorpresa. Me refiero a esa parca utilización de los recursos, una escenografía muy elaborada, pero totalmente expicitada desde el comienzo, donde ya se nos mostraba todo…y todo lo que se nos iba a mostrar de nuevo nacía del texto, el protagonista absoluto en boca de unos actores, desde aquí mi felicitación, impresionantes.

Un texto rico, delirante, anclado a lo real y a lo imaginario con tanta verdad y tanta ironía que nos mantuvo sin remedio enganchados a las butacas, por cierto, esxtraordinariamente ruidosas del Musical del Cabañal, ese histórico barrio al que le quedan los dias contados si las cosas no cambian.

Me fascinó esa especie de huelga de brazos caidos, esa síntesis de movimientos de todos, en ese espacio intermedio, que sólo la recepcionista, parecíamanejar a su antojo, no en vano era el único ejemplar de la fauna propia del lugar. Disfruté mucho con esa catarsis inicial de quien hace diez años que no ve a un amigo, y con esos pequeños cambios en el texto que me hicieron reir a mándibula partida, sin que nadie más entendiera la complicidad de mi risa. Gracias.

Al día siguiente, «Ansia» un texto de la Sarah Kane dirigido por Xavi Puchades. Que riesgo, señor, que riesgo. Esperad que cruja los nudillos para seguir escribiendo. Sobrecogedora puesta en escena, que impacto la platea desestructurada, butacas amontonadas y polvorientas por todas partes, la sala con sus paredes de caravista iluminadas por luces rasantes y esos arcos marcando la noche, una plasticidad de verdad, reveladora. Cuatro personajes parloteando, gritando, que calidad de grito! evolucionando de la ira a la inocencia sin parar. Y esos textos bárbaros, en los que me reconozco, las letras que no te dejan vivir, que no te dejan morir, garabateadas en el suelo, a círculos, momento estelar: «que me han hecho, que me han hecho, que me han hecho….» Xavi, que me alegro, yo también te echaba de menos.

Y luego, «Oral» de Roberto Garcia. Otro gran riesgo, dos actrices, cinco grabadoras. El hombre poderoso como ser ausente, implícito. Ella, intentando integrase, el idioma como vehículo, te daré verbos y la meretriz del sistema, orquestando la esclavitud moderna, «ya no te llamas Irnina, te llamas Amparo, tu color favorito ya no es el verde, es el naranja».. a eso lo llaman muchos integración. Que inteligente y que duro y por fín, los puntos sobre las ies en esta tierra de grandes eventos horcháticos, con hache. Con una escenografía de verdad sublime. Una no sabía si el foso se había convertido en sala o la sala en foso, piscina invertida trasunto del sexo. Golpe de escena sobrenatural, cuando todo se lo traga la tierra y nadie quiere irse porque irse implica convertirse en cómplice, cerrar los ojos a esa realidad sumergida de Irinas engañadas en clubes de carretera y seguir con la vida, como si nada de eso sucediera.

En fin, Companyia Hongaresa, Xavi Puchades, Roberto Garcia, que ha sido un placer volver a ver vuestro trabajo y el de los actores y los técnicos que os acompañan, cada vez vuestro teatro, tan textual, es más maduro y firme en la escena. Tengo la sensación de asistir a un cierto momento histórico en esto de las artes dramatologicas, me quedo con ganas de estar al otro lado de la tramoya y abandonar para siempre el patio de butacas.

TREMENTINA LUX

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