La sabiduría suprema es tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen.
William Faulkner.
Ha sido un fin de semana intensivo.
Comenzamos viendo a Robert Smith y a su banda una noche muy fría, sobre un kilométrico lago desecado para la ocasión. Robert estuvo fantástico para su edad, alguien comentaba que si hubieran dado el cambiazo por Sara Montiel a esa distancia sería inapreciable. Es lo que tienen los macro eventos. A fuerza de acercarnos entre un público más aficionado que fascinado conseguimos llegar hasta unos 500 metros de distancia y escuchar algo más que las conversaciones de los curiosos: -«Antonio decía que si no hubiera sido arquitecto le hubiera gustado ser estrella de rock, es un trabajo…»- Esta bonita frase me pareció rescatable.
El concierto de The Cure me trajo recuerdos de adolescencia, cuando compartimos con un jovencísimo Jose de Seguridad Social varios días de mentiroso y conejo frito en aquel castillo abandonado de Villena, sin horarios, sin relojes, sin civilización. Eran tiempos de come-ranas, mallas negras, botas militares, tejidos escoceses y ojos con la raya casi tatuada en los lagrimales. Otro tequila por favor!… Era esa época en la que coincidias en el instituto con los ahora candidatos por diferentes listas, esa época en que los viste haciendo abdominales y pruebas de flexibilidad, copiando en los exámenes, bebiendo calimocho, falseando el carnet para entrar en aquellos locales al estilo de la Bola de Cristal…. y es que el tiempo ha demostrado que «…ni tu ni nadie, nadie, puede cambiarme…»
Luego, un par de días, o de años después, festejamos el día de la mujer trabajadora con un juego de sociedad muy ingenuo, uno de esos tupper sex masivos, algo retóricos y siempre divertidos. Nuestra jornada de reflexión sirvió para andar haciendo compras jugueteras o juguetonas, plumas, polvos, artilugios comestibles, mariposas vibradoras, cabezales giratorios, localizadores del famoso punto G, bolas, bolitas y bolones, no digo más por si acaso aparece aquí la zarpa de la censura. Prohibidas las manifestaciones públicas en pro de la mujer ese día 8 tan reflexivo como castrador, muchas nos preguntamos que pasaría si para la próxima cita electoral el día de reflexión coincidiera con el 25 de diciembre o el 1 de mayo. Ni conservadores ni progres renunciarían a las comilonas o los pasacalles. Bien, nosotras una vez más, nos reunimos dentro del armario, y que lo sepáis, fue un escándalo.
A la hora de cenar nos acercamos al dulce hogar de la Unitat del Pop para comer gusanitos y papas mientras Guille debía de estar preguntándose a sí mismo que hacía allí metido entre esa jauría de ineptos, en la espantosa y mal realizada gala de la primera. En verdad es un romántico y no hay cosa peor que descubrir que Eurovisión ya no es lo que era y que has llegado veinte años tarde para optar a ser su representante. A veces, el aquí y el ahora de los deseos se estanca mientras el aquí y el ahora de los conceptos materiales evoluciona de tal manera que no los reconocería ni su madre.
Menos mal que un poco más tarde, en la mejor tradición del rock cavern asistimos al minimicro concierto del Hijo del ebanista y Green friends, momentitos de amistad acústica, vodka con limón y alta madrugada sin repercusión mediática, con gente muy joven, recién nacida a la farándula, muy entregada a su pasión, con cds autoeditados en una caja de cartón por amor al arte.
Al parecer y visto lo visto, esta ciudad de artistas y artesanos, a la que no la reconoce ni su madre, va a seguir por mucho tiempo metida en lagos desecados financiando con sus impuestos grandes variedades, mientras los hijos de los ebanistas siguen la senda de sus padres y convierten en serrín la materia de los sueños de creación y los mástiles y los pianos y los bastidores y los libros nunca escritos y las partituras que no han salido del armario y los graffitis borrados y los cuadros amontonados en los garajes de toda una generación de creadores. Jóvenes y no tan jóvenes sin las posibilidades de profesionalización que su talento y su esfuerzo merecen.
Va por vosotr@s y por vuestros grandes sueños.
TREMENTINA LUX
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