Leía estos días una fabulosa antología de la litetratura erótica, publicada por Espasa y agotada hace tiempo y ando desde entonces liada, dándole vueltas a los conceptos de Jung, ánima y animus. Es decir, la parte femenina que late en el hombre y la parte masculina que vive en la mujer, según las cuales andamos perpetuamente buscando en los demás aquello que somos e ignoramos.
Tenemos una mitad del otro sexo dentrito nuestro, pero… alguna vez nos la hemos visto en el espejo? Según estas teorías, la pista está en el estereotípo de persona que nos atrae y cuyas características suelen repetirse. Flacuchos, morenos, altos, con aire frágil, listos y con una fortaleza creativa interior apabullante. O rubitas grandonas, vivarachas, hábiles en el trato humano, o pequeñajos, gordetes, prácticos intelectuales, gafudines o morenas espigadas, pecosas, alegres, comprometidas con la fiesta…. un misterio.
Al autoconocimiento por el eros.
Además, asisto como ilusionada espectadora a ratos de Poliniza, grande grande el arte urbano, y expectante por la convocatoria de portes obertes de Russafart… será que la acción produce reacción?
Que si, que sí.
Felices encuentros polinizadores que abran las puertas de la percepción a nuestra mitad más oculta.
TREMENTINA LUX.
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