En mi paraprisas se ensartan los mosquitos.
Cadáveres de mariposas
como una noche estrellada
ocultan el sol en la falda
se ningunean entre si
las rayas blancas.
Vi sus alas, naranjas,
por un instante
hacerse grandes
ante las montañas,
desafiar la lumbre
inmolar la tarde
llamarme lenta
volar en llamas.
Y luego
un charco
un líquido
un esputo
en mi paratripas
el polvo de las las alas
ni tan siquiera en la cara.
Ese instante, ahora,
imán de tragaletras,
de lineas y carreteras
que devoro y rujo y corro
sin brisa,
si, coma, pero
sin pausa.
TREMENTINA LUX
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