Quién soy y qué hago

Soy TREMENTINA LUX, soy artista plástica, teórica y práctica de la comunicación audiovisual y los estudios de género. Pinto, escribo, leo, locuto, diseño, fotografio, reflexiono y analizo. Todo esto, sobre todo, me hace evolucionar como profesional y como persona, me motiva y me divierte. Creo este contenido para ti, que me lees y para mí, que también me leo. Soy del mundo y vivo en Valencia.

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Espejo de Gala para el alma duende

Hace días que vengo meditando vagamente sobre un asunto de vaga importancia. Y como las cosas no vienen solas debo advertir a los lectores que a este teclado, desde el que escribo, se le ha averiado la barra espaciadora. Por lo que será habitual, de ahora en adelante, que desaparezcaalgún espacio entrenosotros. Lo que me recuerda que:

«La poesía es la distancia mínima entre dos personas»

El asunto en cuestión no es ya si existe el alma, algo que parecieron determinar científicamente evaluando su peso, 21 gramos. Si algo pesa, parece obvio que existe. No, lo que me ha ocupado en vano es qué parte de nuestra anatomía puede «reflejarla» mejor, constituirse en lo que metafóricamente se ha dado en llamar, espejo del alma.

Y no os diré el por qué me ha dado por plantearme estas tonterías. Adivinadlo, si os place.

Algunos teóricos y otros más prácticos, opinan que los ojos son ese espejo, como Tomomi Sayuda, diseñador que añade, además, que el culo es su ventana. La madre de una amiga de la infancia, esotérica perdida, la madre, que no la hija, afirmaba que las manos son el espejo del alma y que cuando en un sueño alguien no nos muestra su rostro es conveniente mirarle las manos para obligarle a aparecer. No sé. Conocí un cirujano con dedos como morcillas de Burgos y a un suicida con manosdepianista… No sé, las apariencias engañan tanto… Cabría quizás poner a prueba la pericia y la sensibilidad de su ser en lo que efufemísticamente se conoce como la maniobra de la V.

Otras teorías apuntan a los zapatos, que es lo primero que sale expelido de un cuerpo cuando sufre un impacto, como el alma, esos 21 gramos que desaparecendejando como decía Crick, la materia sin chispa. He visto deportivas suspendidas en cables de alta tensión, zapatillas de ir por casa entre la hierbabuena, zapatos de la guerra abandonados a punta de fusil en Paraíso Alto y me sobrecoge especialmente un botín del XIX que veo todos los días alaintemperie, en lo alto de una tapia, saeteado su tacón por la hilera de vídriosurbanos. Uno sólo. Dos siglos. ¿Y su gemelo?

Pero también podría ser la cara. ¿La cara? Noooo, demasiado fácil, además a partir de los 35 cada uno tiene la cara que se merece. Eso apunta a otra posibilidad: los libros, la música, el arte. Dime que lees, que escuchas, que miras y te diré quién eres. Como decía Blake, «nos convertimos en aquello que miramos»(leemos, escuchamos, añado…)

O las compañías, el tópico: dime con quien andas y te diré quién eres… O en la línea Daliniana del origen del universo podría encontrarse en las nalgas, como decía el entrañable provocador Tinto Brass, «enseñama tu culo y te diré quién eres». O en el pelo, como apuntaba brillantemente Rosa Montero, hace años, teorizando sobre Wagner, Einstein y los cabezasrapadas. O en los tatoos, amor de madre, rosas dragones, heróinas y duendes… O en lo que bebemos, creo que a Buñuel le placería esto, almas afines a la Ginebra Inglesa, por ejemplo.

Esfuerzos vanos, todos ellos, por determinar lo indeterminable y por lograr que los demás nos enseñen lo que deciden ocultar. Por salir indemne del territorio de la mentira ajena.

¿Qué fue lo que Dorian Gray vendió al diablo? ¿Qué fue lo que salió del cuerpo de Patrick Swayze, en Gosht? ¿ Qué es lo que reprimimos con unos vaqueros ajustados? ¿Qué les pasa a las almas que calzan tacones de aguja o se vendan los pies? Y las operaciones de cataratas, ¿están limpiando el alma? ¿Y la música…? ¿Qué le pasa a todos los locos del pelo rojo? Dilapido mi talento.

También y esta es mi teoría, dime lo que creas y te diré quién eres, o si no eres, o si no sabes que eres. Claro que este tipo de alma pesa más de 21 gramos seguro, o sea, que no puede ser.

Este y otros misterios atenazan mi pelo, mis manos, mis pies, mis ojos, mis nalgas, mi cara, mis letras…¿Serétalvezynoseréporellotodaalma? !Pobre de mí!

Enseñadme algo, sin espejos de por medio, decidme, ¿Quién sois?
O mejor callad, seguid alimentando el misterio de la bella madrastra.

Espejito, espejito… otro martini, please
TREMENTINA LUX

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