Quién soy y qué hago

Soy TREMENTINA LUX, soy artista plástica, teórica y práctica de la comunicación audiovisual y los estudios de género. Pinto, escribo, leo, locuto, diseño, fotografio, reflexiono y analizo. Todo esto, sobre todo, me hace evolucionar como profesional y como persona, me motiva y me divierte. Creo este contenido para ti, que me lees y para mí, que también me leo. Soy del mundo y vivo en Valencia.

Translate:

Redes Sociales:

COME ARTE, SALTA OLAS, SALVAVIDAS

A lo mejor no entendéis nada de todo esto, mala señal sería que lo entendieráis, el caso es que la letra me pide paso, desahogo, diríamos, advertidos podéis leer este post o salir a tomar el día, que lo hace bueno y la noche, que será la de San Juan, algo habrá que desear… (es hoy, ¿no?) Yo deseé, aquí, el año pasado, vaya que si deseé…con acento en la é, que bien suenan algunas «e»… aunque los interesados ya lo saben.

A lo que iba: Hoy siento una gran distancia entre el Arte y la Vida. No se si es insalvable. Tampoco puedo explicaros el por qué, no es que no lo sepa, es que no puedo explicarlo, es distinto. A mí, que siempre voy de adalid del uno y de la otra, esto, me descuajeringa, me gusta que estén cerca, que se le va a hacer…

Es como si durante un tiempo, el Arde fuera un platillo vacío, en una balanza donde en el otro platillo se amontona victoriosa la Vida, con sus excrecencias y su voluptuosidad, amnésica, ágrafa, polígama, llena de veleidades, insensata, risueña, incendiaria, ignorante, ebria y procaz, que para eso es Vida.

Llega un día, o unos minutos, tres minutos, en que la Vida se vuelve contagiosa y en su estallido bárbaro comienza a cederle al Arte todo su peso, y su color favorito, que es el rojo. La vida habla y el Arte escucha. A partir de entonces, se conocen y se imbrican. La vida se desborda en él, se crece en él, toma consciencia y se vuelve magnética, la Vida se vuelve existencia en la medida en que ya no es Vida, sino un cadáver exquisito, escrito, poetizado, ensalzado, cantado, firmado, rubricado, grabado, filmado, y fluye tanto en las ingles del Arte que es por ello más que nunca Vida con mayúsculas!!.

La Vida, ésta que se trasciende a sí misma, llega un día en que deja el platillo vacío y mira al Arte, tan lleno de ella, gozoso, adjetivado, brillante, nuevo, Vivo, tan vivo como un recién nacido: – que bonito, dice ella, -que bonito está el Arte!. Ese ha sido el tiempo secreto del parto, en el que Vida y Arte, tan serenos, parecían uno y se tocaban los labios, si es que alguna vez tuvieron carne para tocarse, ojos para mirarse, letra para fundirse. Los platillos están cerquita, en esa almendra mística, casi placenta intrauterina, conectados por el brazo del destino y el contrapeso de lo que estaba escrito que se escribiera, intercambiando fluidos como en un acto amoroso que dura meses; cuánta belleza!.

Sin embargo, hoy la Vida es el zumo de naranja con el que el Arte desayuna, antes de almorzar, comer y cenar, antes de negarla tantas veces que al final, la olvidará creyendo que nació de la nada, del sí mismo, de la maldita tautología. Hoy, el Arte se emancipa: -Bye, Bye querida, y la Vida lo mira de reojo, se despide de él con un pañuelo, como una niña, pequeña, muy pequeña que se ha quedado huérfana…¿y quién la escuchará, ahora?

La Vida, que siempre ha sido un poco Zen y que se llena sola, sin quererlo, toma consciencia de que por un momento, hoy tan solo el vacío la llena y que no le queda otro albedrío que seguir siendo Vida, llenarse para desposeerse, un frasco de vitaminas en el sistema solar. ¿Es útil la vida cuando se ha convertido en Arte? ¿Podría el Arte volver a nacer con independencia de la Vida?. No, se necesitan. Y están orgullosos, el uno de la otra, la otra del uno y se miran con tanta distancia que podrían, podrán en un futuro, siendo los dos uno solo, partido en dos, no reconocerse. Es un adiós en la medida en que es un secreto y sólo los investigadores del siglo venidero quitarán lo obvio y sacarán a la luz toda la penumbra.

El Arte come Vidas crapulosamente. Sí, el Arte es un crápula, pendenciero, solitario, sin escala, sin control, un profesional de la representación…un caníbal: -que bien! -dijo la Vida, antes de ser comida, el Arte me hará inmortal!!.

Si, que paradoja, el Arte es una delicia que los mortales nos comemos en Vida. Alimento para nuestra alma que llena el platillo de la Vida Pública, que se desborda, que se ríe, llora, Vida que se dilata y siente alegría o tristeza cuando el Arte, le cuenta cosas, cosas, que la Vida Privada le enseñó… y vuelta a empezar, supongo, pasado un tiempo, mucho tiempo… Hambre, me voy a almorzar… ¿Hay alguien ahí, aún?

Pues: Feliz San Juan y a desear. Retroalimentación: Ñam, Ñam, Ñam.
TREMENTINA LUX

There are no comments published yet.

Leave a Comment

Translate »