Quién soy y qué hago

Soy TREMENTINA LUX, soy artista plástica, teórica y práctica de la comunicación audiovisual y los estudios de género. Pinto, escribo, leo, locuto, diseño, fotografio, reflexiono y analizo. Todo esto, sobre todo, me hace evolucionar como profesional y como persona, me motiva y me divierte. Creo este contenido para ti, que me lees y para mí, que también me leo. Soy del mundo y vivo en Valencia.

Translate:

Redes Sociales:

Salir del espejo. Un proyecto de retratos simultáneos.

Todo empezó no sé como. Sí, tenía necesidad de pintar personas, rostros, y propuse aquí y allá: -Ven conmigo a dejarte pintar. Hasta que topé con alguien que pintaba y me dijo: -No sabré estar dos horas quieto… Y entonces le dije: -Pues me pintas tu a mí, y yo a tí. Ese alguien aceptó encantado y empezamos a gesticular en el aire esa danza tribal de los pintores que se miran y se miden en el aire. El caso es que ese alguien aún no ha venido a dejarse la piel en la pintura, pero dejó su huella en el proyecto.

Si que han venido al estudio cerca de quince personas. A medida que avanzaba el proyecto me daba cuenta de que las cosas que sucedían cuando nos desnudábamos ante la pintura pertenecerían de por vida al patrimonio de la intimidad y que sólo sería visible al resto, incluso a la memoria, el residuo del acontecer, el indicio de lo acontecido. Los rituales de preparar la paleta, los pinceles, elegir los soportes, el posado, el té y las pastas, o la fruta compartida se convirtieron en rituales disuasorios del «Horror vacui» y personas neófitas y personas entendidas salieron del estudio transformados, siempre y sin excepción, transformándome.

Lo cierto es que entre la magia y la pregnancia, las quince sesiones me condujeron no sólo a un discreto agotamiento nervioso sino a un replanteamiento del proyecto. «Salir del espejo» no acabará pues con la exhibición de los resultados obtenidos en estas sesiones, sino con el retorno al principio. Es decir, retomándolo pero conociendo esta vez la magnitud de lo que acontece, y preparándome, como la Abramović, pero con un poquito más de riesgo.

LOS PRIMEROS RESULTADOS
Ahora tengo quince retratos de mi apariencia que no se parecen nada entre sí. Y quince retratos de personas muy diferentes que guardan entre ellos un aire de familia sobrenatural. Lo que pone en evidencia que cuando retratamos nos retratamos y que lo que sale se parece tanto a nosotros como a quien nos sirve de referente. O incluso, más. El parecido pues, se declara así imposible. Porque lo que sale no se parece a lo que parece que somos, sino a lo escondemos tras nuestra apariencia, en ese preciso momento, además. Vamos, que pone en jaque la propia noción de identidad, objetividad y subjetividad, dentro y fuera, tuyo y mío. Por eso tal vez algunas personas que deseaban ardientemente venir a pintar y ser pintadas aún no han venido. Y por eso espero que algún día bajen sus defensas y vengan, porque…»mola» 😉
El primer retrato simultáneo que subo aquí es el que hicimos Noelya, (Artnubé) y yo. Planteamos la sesión una tarde de julio, muy tarde, ella me dijo llegado un momento: -¿Te importa que te pinte con el pelo negro? No me funciona el blanco… Y yo dije, por supuesto, mientras azotaba el lienzo con agua y trapos y pinceles y pensaba, mira, como cuando nos conocimos… -Me has salido lluviosa. Le dije yo viendo la alta probabilidad de dejar el trabajo inacabado, -no entiendo el porqué.

Al dar por cerrada la sesión, nos despedimos con un abrazo y nos fuimos cada una por su lado. Caminando por el centro nos pilló a ambas un aguacero estival, nocturno, que dejó el cielo exactamente con los mismos matices con los que la había pintado a ella, azul pálido, tierras y grises anochecidos de lluvia de verano bienvenida, – ¿¿!!!Has visto los colores del cielo!!!?? Le escribí en un whatsapp, -!Increíble!, contestamos ambas.

Noelya y yo compartimos estudio. Nos conocimos (amor a primera vista) estudiando la carrera y al acabar nos separamos durante muuuuuchos años sin saber nada apenas la una de la otra. Un día de noviembre, este año pasado busqué su foto, una muy antigua y muy graciosa que hicimos en anatomía artística, donde ella sujeta un esqueleto clandestinamente, para poder dibujarle las vértebras en casa. La busqué porque tenía necesidad de pintarla, de pintar su cara. Tardé horas en encontrarla entre cajas y cajas de fotografías en papel, ya ves, en papel, pero la encontré y la dejé ahí, sobre mi mesa de dibujo, toda la noche, con sus enormes ojos negros, sujetando el esqueleto.

De forma inexplicable, día siguiente nos encontramos por la calle y charlamos durante horas paseando por el río. En enero de este año inauguramos nuestro estudio juntas.

Y Aquí estamos. Deliciosamente mezcladas.
Gracias Noe.

TREMENTINA LUX

There are no comments published yet.

Leave a Comment

Translate »