Quién soy y qué hago

Soy TREMENTINA LUX, soy artista plástica, teórica y práctica de la comunicación audiovisual y los estudios de género. Pinto, escribo, leo, locuto, diseño, fotografio, reflexiono y analizo. Todo esto, sobre todo, me hace evolucionar como profesional y como persona, me motiva y me divierte. Creo este contenido para ti, que me lees y para mí, que también me leo. Soy del mundo y vivo en Valencia.

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SUBIDÓN DE VARIETÉS

Lo escribo de tirón. Primero que nada, queridos Havalina, aunque he colgado un par de fotos en el perfil os debo algunas más del concierto del Greenspace que fue de alta calidad. Que gran sonido el vuestro, no me olvido, es que ando liadilla, gracias Manuel y Nahum y Javi, hay mucho futuro y un gran presente en vuestra propuesta de bárbaras incursiones, el directo suena fenomenal.

A lo que iba, fin de semana esquizoide en la ciudad de los fastos. Concierto de Krakovia el viernes en la sala Wah Wah. Sublime, de alto riesgo, todas esas personalidades tan ricas y distintas en un escenario tan pequeño y cableado, cuanta frescura, potencia y actitud. Quiero ser pin-up punk!!! y subirme a los tacones y olvidarme de las bragas, quiero para mí esa feminidad!. Luego salgo corriendo, sin recuperar mis tímpanos y entro en la tertulia radiofónica de Lydia sobre el poliamor. Es un tema sorpresa y aunque hablemos del corazón la idea es muy antisistema, da de sí y al parecer solo se puede estar a favor en la ignorancia, (es tan bella la ignorancia) y yo claro, estoy a favor, si no de la ignorancia, sí del poliamor!!

Y como escribo de un tirón y sin pensar digo: -aquí, en esta ciudad por ejemplo, la ignorancia nos hace libres. En cuanto tienes idea de algo, estás capado/a, o va y vienen, en plan amable y te lo explican en inglés. Así funciona el bienestar aquí, para los de fuera, lo que me recuerda que el domingo intenté llegar a la, a ratos preciosa y a ratos virgen, playa de Pinedo por el carril bici y es, en verdad, una aventura digna de un chaman. Vamos, adivinatoria, no le pidas plan, no le pidas plano, tiene muchos kilómetros, dicen, pero todos acaban, de repente, como el poliamor ficticio, de sopetón y sin continuidad. Al carril bici de esta ciudad, llanita, humana, de buen clima, pídele si acaso vistas a un puente jamonero con unos tensores dignos de Manhattan para cruzar un charco, que digo charco si no hay agua… pero no le pidas planificación, please.

Somos así… que gran mentira. Hablamos de esto en la tetería Matahari, del centro histórico, uno de los pocos lugares con autenticidad donde sirven unos cocktails deliciosos y profesionales, cuando vino la policia a cerrar persiana y romper caja a la una y media de la noche, leéis bien, a la una y media de la noche, del sábado. Y como dice una obra dramática inédita de un buen amigo inédito, donde está la resistencia? No está. Aunque yo creo que sí, que está debajo de cada primera piedra que alguien pone, dicen, -primera piedra para la escuela ésta de-música-que-viene-de-no-se-donde, y plaf, una generación de músicos locales resistentes lapidados y aplausos, muchos aplausos y vitores en las ingles.

Bueno, el sábado por la noche aunque tenía que haber estado en la Sala la Riviera estuve en una soirée en un estudio de pintura del XIX. Rodeada de Riberas, tallas románicas, pianos, divanes de época y otras preciosidades, hablando fino y sin poder detener la vista en un rincón ajeno a la belleza y la estimulación artística. Allí descubrí una nueva publicación sobre la que aún no tengo criterio, porque no la he ojeado, pero pinta bien, se llama Bostezo. Si atendemos a la publicidad, en contraportada interior se anuncia Ubik, en la trasera dos monos practicando sexo y en la contraportada exterior la candidatura de Tokio para los juegos olímpicos, lo que parece ser toda una declaración de intenciones.

Antes de asistir a esta soirée algo clásica me acerqué a una Jam artística que planteaban en Els Octubre y anduve un rato entre las penumbras de los vídeos, serigrafías, sesos de animal en exprimidores, instalaciones, escayolas en tiempo real y otras minucias contemporáneas, pienso a veces, tan sumidas en la catacumba y la autocomplacencia críptica como el arte de bodegón decimononico, es decir, inútiles para la resistencia cultural y por lo tanto de dudosa artisticidad. El arte, queridos/as, es un amor necesario, no es contingente.

Ni que decir tiene que hoy a lunes, aún no he conseguido asimilar el cátering con brochetas de fresas, kiwi y mango, leyendo las cartas de Degas, el mar emboscado entre las dunas, las poses de Vinila von Bismark, Petra Flur con sus medias de leopardo saliendo disparado en brazos de los fans, los sesos en bandejas, el poliamor, el concierto de Sidonie que se me escapó, el Dry Martini que no me acabé en Matahari, el no saber exáctamente quien soy ni a que entorno pertenezco, gracias, gracias, gracias odio las etiquetas, y sobre todo la maravillosa oportunidad que me brindó Guille Mostaza de rasgar en directo las cuerdas de su guitarra Bigsby, durante un instante de ofrecimiento místico, todita para mí, a la altura de su pelvis, sonando a lo bestia por los amplis, caray Guille, que delirio! que placer!!!!

Feliz semana, que yo ya me apañaré.
TREMENTINA LUX

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