«…el artista y su contrafigura, el hombre de negocios han cabalgado nuestra cultura, uno como un latoso insensible y el otro como un creador cuyas producciones le hacían acreedor al perdón de todos sus excesos de sensibilidad, sufrimiento y orgulloso egoísmo.» Doris Lessing
SOBRE LOS OBJETIVOS Y LOS SUBJETIVOS.
He decidido varias cosas, la primera, dejar de buscar objetivos para la cámara y tratar de centrarme en la búsqueda de subjetivos. Los objetivos deforman la realidad porque la adaptan a la precisión matemática de la lente. Sólo entienden de aperturas y tiempos, de nociones mensurables. Por el contrario disponer de subjetivos mejoraría considerablemente la calidad emocional de la imagen obtenida.
Me gustaría disponer de un pequeño pero nutrido grupo de subjetivos que acoplar al cuerpo. Empezaría por un subjetivo post-coital, para poder utilizarlo libremente, en cualquier circunstancia. Los subjetivos post-coitales permiten que la imagen capturada en la memoria, sea esta de bits o neuronal, presente una atmósfera displicente, diletante, dilatada, de contraluces suaves y pupilas de belladona al mediodía.
SOBRE LAS VACACIONES Y SU NECESIDAD.
Si necesitamos vacaciones es que estamos viviendo equivocadamente. Vivir equivocadamente significa necesitar huir de esa vida. Huir de la vida es tomarse vacaciones, un respiro. Respirar sólo durante un mes al año es vivir ahogado. Es no vivir la vida elegida, no elegir. Por eso tener vacaciones, necesitar vacaciones, implica necesariamente estar haciendo algo equivocado, al menos once meses al año. Si todos decidiéramos llevar una vida en la que no necesitáramos descansar de once meses de vida errónea entonces, estaríamos viviendo peligrosamente, acertadamente, al límite de nuestro entendimiento. Instalados lejos del trajín diario, viviendo con verdad. Este año las vacaciones me repudian. Mejor, yo las repudio a ellas. Vacaciones a la usanza de huir, para mi, este año, están de más. Eso, que me hace afortunada, es hoy la ruina. Huir de según que cosas es encadenarme a la obligación de dejar de vivir con verdad para vivir lo que se espera de mi. Que esté cansada de vivir once meses en la mentira de una vida vacía. Hoy no es mi caso. No necesito desconectarme de lo que me conecta a la razón de ser. No necesito vacaciones de la pulsión creativa, de la experiencia de la noche y la voluptuosidad.
SOBRE EL ARTE EFÍMERO.
Visto que no puedo luchar contra la capacidad reproductiva de las moscas he iniciado un proyecto conjunto con la comunidad de insectos de este mi discreto Barbizon particular. He observado sus preferencias, así según un esquema previo, dispongo aguadas de tinta y acuarela en papel de 200 gr. sobre el manto de pinocha. Las dejo reposar, tienen distinto grado de materia pictórica, color y agua. No pasa mucho tiempo antes de que la comuna de insectos se sienta atraída. Sólo vienen los que de alguna manera tienen cierta vocación artística, de hecho los que vienen, vienen a morir, a suicidarse bebiendo índigo, cadmio, bermellón… de forma muy romántica, al estilo del Sturm und Drang, por amor al arte.
El arte, en estado natural, sin edulcorar, como bien saben los poderes fácticos, envenena. Las moscas dejan sus huellitas en el papel, impregnan de sentido una mancha, le dan verosimilitud a la sombra y matizan la luz con su aleteo vigoroso, es espectacular dejarlas hacer! Había oído hablar de la afinidad pictórica de los gatos, pero nada se ha escrito sobre las bienaventuranzas de las moscas metidas a explorar las cumbres creadas por el pincel. Lástima que sean seres de vida efímera, mueren antes de aprender, así que todo el proyecto con ellas acaba por convertirse de alguna manera en una pequeña obra póstuma. ¿No es esto un campechano homenaje al más trascendente sentido del arte?
Sed risa.
TREMENTINA LUX
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