Quién soy y qué hago

Soy TREMENTINA LUX, soy artista plástica, teórica y práctica de la comunicación audiovisual y los estudios de género. Pinto, escribo, leo, locuto, diseño, fotografio, reflexiono y analizo. Todo esto, sobre todo, me hace evolucionar como profesional y como persona, me motiva y me divierte. Creo este contenido para ti, que me lees y para mí, que también me leo. Soy del mundo y vivo en Valencia.

Translate:

Redes Sociales:

GRETETA TRIBUSFERA

La suspensión de las Fallas como síntoma de la barbarie que se avecina

Tribusfera Work in progress VI…

Esta es Greteta. Acabé de pintarla ayer. Lleva medio pintada muchos días esperando algo. El momento apropiado. Greteta es chamana. Por eso la pinté ayer, con un terrible y sobrevenido dolor de articulaciones que me tuvo postrada todo el día. Y me dije (yo siempre me digo cosas) Tienes una misión, así que acábala.

Me levanté y la pinté. Enajenada de mi cuerpo que de tanto dolerme me impedía fijarme en la mano haciendo planetas de óleo sobre sus pupilas de cera de abeja. Y al acabar me pregunté de qué dolía el alma, y el alma me dijo, es pánico, estás paralizada porque sabes que su destino no es estar en la plaza.

Esto es lo más plantada que va a estar Greteta: en una maceta, en mi balcón.

Voy a hacer una bajada de registro lingüístico. A la mierda las Fallas. No, no estoy de acuerdo con esta decisión y voy a explicaros mis razones, mientras haya libertad de expresión habrá voces con derecho a disentir.

Papa Estado

Papá estado nos protege. ¿De qué nos protege? Nos protege de una pandemia mediática que Dean Koonz imaginó en el año 1981 y alguien con poca imaginación y muchos recursos, ha decidido poner en práctica (Dean Koontz’s novel ‘The Eyes of Darkness’). 

No sé si conocéis a alguien con Coronavirus, pero seguro que conocéis a muchas personas que hoy se quieren morir. A papá estado le sale bien la jugada, el sistema de salud pública salva el culo, se supone, y las farmacéuticas van a ponerse ciegas a vender paracetamoles y antidepresivos para todas las personas y los pequeños autonom@s, artistas y artesanos de una fragilidad absoluta, que van a entrar en colapso emocional y también económico. Porque el sistema inmunológico se pone fuerte con la felicidad. Pero más allá…

Papa estado nos lleva a la barbarie

Ayer veía las noticias. Si yo estuviera en su lugar haría lo mismo. Todo el mundo habla de acatar la decisión por responsabilidad y salud publica. Esto es el Biopoder y el efecto de las Tecnologías del yo, de las que hablaba Michel Foucault, de la que nadie se escapa. Con la consigna de hacer noticiable este acontecimiento durante meses, los poderes fácticos globales, porque esto no es local, han conseguido su propósito: la población ha interiorizado las razones para que la barbarie se instale entre nosotr@s y somos sus mejores valedores. Mis amigas de Japón, Bangalore y Singapur están tan en schock como nosot@s por el cierre de escuelas y la cancelación de espectáculos, todo suena a tremenda manipulación ¿Las personas no entendemos nada porque nos ocultan mucho? ¿Qué está pasando realmente?

El miedo a la muerte nos impide vivir

La manipulación se sustenta sobre esta premisa paranoica. El puto miedo a la muerte para el que nos han maleducado en Occidente. Hay que morirse, lo digo ya. Quien vive se arriesga a morir, es la condición básica para la vida. Las fallas, como el Holi, que hoy se está celebrando en India, son la expresión atávica, pagana, antisistema, revolucionaria y benditamente feliz de mandar a la mierda el miedo a la muerte. De reírse del miedo a la muerte y bailar con ella. Y sí, hoy gasto tacos porque llevo desde noviembre sin dormir haciendo una Falla de barrio, para la gente de mi barrio que Papa Estado no nos permite plantar. Menuda paradoja nuestros infantiles: nunca tendran su «Lloc en la Tribusfera»

Y ahora la pregunta gorda ¿Por qué ovarios hay que seguir hoy yendo a trabajar?

¿Por qué Papa Estado prohibe los eventos deportivos, los espectáculos y las manifestaciones culturales, situaciones todas ellas a las que una persona puede decidir libre y responsablemente si acude o no?

¿Por qué Papa Estado no defiende a l@s ciudadan@s de obligaciones laborales de las que no pueden eximirse porque está en su contrato aceptar la sumisión? Me explico. ¿Por qué una persona tiene que acudir hoy a trabajar a una gran superficie comercial, o a una oficina cerrada con cien trabajadores, o a conducir un autobús o a servir en un restaurante asumiendo un riesgo de presunto contagio mucho mayor que en una mascletà?

Yo os lo digo: porque la cultura nos hace humanos, libres, felices, y nos ayuda a vivir con dignidad y valentía, a aceptar la vida con todos sus misterios y todas sus regulaciones naturales, porque viviendo libre y responsablemente podemos tomar decisiones sensatas sobre nuestra vida. Y viviendo con la cabeza metida en el fango solo podemos repetir las consignas que los medios de comunicación nos inculcan.

Todos somos sospechos@s. Esto es la barbarie

Esta es la cuestión. Aceptamos el cierre de fronteras. Aceptamos dejar de besar y abrazar a seres queridos, sospechamos de un vecino que tose, nos lavamos las manos después de tocar a la panadera como si nunca hubieramos vivido inviernos de gripe. La sospecha sobre los cuerpos ajenos es terrorífica. Aceptamos que las demás personas son peligrosas para nuestra vida. Aceptamos el aislamiento y el confinamiento, empezamos a comprar provisiones como en tiempo de guerra. ¿Qué no seremos capaces de justificar con estas terribles premisas?

Recoger a los muertos con carretas, ver a la gente morir en las calles

Eso es una pandemia. Os recomiendo leer «Diario del año de la Peste» de Daniel Defoe para entender cómo nos comportamos los seres humanos ante una pandemia real. Os recomiendo leer también «Ensayo sobre la ceguera» de Saramago para entender cómo nos comportamos los seres humanos en tiempos globales ante una pandemia imaginaria. Os recomiendo leer «1791, El último año de Mozart» para que sepáis lo mucho que aumentaba la sífilis y la gonorrea después de los Carnavales de Venecia y os recomiendo leer «Calibán y la bruja» de Silvia Federici, para entender cómo Papá Estado utilizó la peste negra y los feminicidios para controlar a la población en su propio beneficio y de su relación con el nacimiento del capitalismo. (Se parece todo tanto que da escalofríos).

Y por último, las fallas son una fiesta de barrio

Mi hija me pregunta si puede celebrar su cumpleaños en la plaza, si puede vestirse de valenciana, si puede bailar con sus amigas, si puede jugar en la calle estos días. Me pregunta si podemos quemar los seis ninots que hemos hecho para nuestra gente de barrio. Me dice que si esto se llaman Fallas, si podemos cambiarle el nombre. 

Con muy pocos años ya entiende que nombrar las cosas es hacer un ejercicio de poder sobre ellas. Esa es la cuestión. Las Fallas no son ante todo un evento global para sacar tajada millonaria. Las fallas son una fiesta de barrio, horizontal y matrilocal hecha por y para las personas de una demarcación. La orientación de la Falla a lo global impide entender su verdadera idiosincracia. Impide entender el descalabro emocional, social, vital y por supuesto económico de miles de personas que viven de ellas dando lo mejor de si mismas y sobre todo de las personas que con su esfuerzo durante todo el año sobreviven con ilusión para quemar la amargura de sus vidas a sueldo del sistema capitalista con su tribu, con su gente hermana, entre abrazos y apretones, entre risas y valentía, mezclándose hasta morir y renacer con las cenizas el 19 de marzo.

No, no estoy de acuerdo con suspender las fallas por un virus, sea real o ficticio a cuatro días de plantarlas, algunas ya en las calles, hechas para ser quemadas, no almacenadas. ¿Por qué Papá Estado no tomó medidas antes? No estoy de acuerdo en que sea una cuestión de salud pública, es una cuestión de llevarnos de la mano a la paranoia y la barbarie autoinducida, es una cuestión de poner a prueba hasta donde somos capaces de someternos y hasta donde llega el revanchismo, la hipocondría y la envidia cruel de quien se alegra. Todos ellos indicadores excelentes del buen estado de salud de la intolerancia, germen del fascismo galopante que se avecina.

Feliz día. Me voy a ver como destrozan las fallas de especial que ya están montadas en las plazas.

TREMENTINA LUX 

 

 

 

There are no comments published yet.

Deja un comentario

Translate »
A %d blogueros les gusta esto: