Sous les pavés, la plage.
Bajo los adoquines, la playa*
Armar una estructura literaria o editar un disco o ilustrar un poema es construir una catedral o un monolito o un iglú. Es pensar en levantar algo hacia arriba con pretensiones de hogar o de mausoleo. Es decir, llegar al cielo, rascar el firmamento, posicionarse, estrellarse, llegar al estrellato.
Escribir un blog es adoquinar un camino. En horizontal.
Escogemos la materia prima, mármol de Carrara, granito, losas de cemento y las vamos poniendo, contiguas, con un mazazo seco, tac, tac, tac, una junto a otra en la calzada del tiempo.
Escribir un blog es cimentar el camino para poder pasearlo juntos y llegar lejos, cada vez más. De la mano, cómodamente, hasta darnos la vuelta al mundo de los párpados para vernos en el interior.
Un blog allana o pone exabruptos, depende. Señala paisajes y atraviesa mundos posibles. Un blog siempre mira hacia el futuro, nunca se detiene sobre su ombligo a repensarse, porque el camino que se hace escribiendo siempre hacia delante, es infinito.
Hoy sin embargo, la playa de lo no pronunciado, lo no compuesto, lo no pintado, es libre, vegetal, bestia, muy bestia. El «Iceberg» de Hemingway está fundido en la imposición casi dictatorial de la verdad de los adoquines.
Todo lo que merece la pena, tal vez, nunca ha sido dicho y sigue a salvo, preservado por la fuerza de una mirada, de una forma de mirar efímera.
TREMENTINA LUX
*Eslogan de Mayo del 68. Para saber más aquí.
There are no comments published yet.