Voy en el coche, de vuelta a casa. Recibo decenas de mensajes felicitando el año. Pienso en una secuencia, pienso: cuando llegue a la librería de mi estudio tomaré el libro que se encuentre en el vigésimocuarto lugar de la tercera estantería, lo abriré por la página doce, contaré hasta la línea dieciséis y utilizaré, como mensaje para despedir-recibir el año 2013-14 a mis seres queridos, las siete siguientes líneas. Sea cual sea el significado que aparezca. Anoto la secuencia para no olvidarla. Extrañamente no necesito hacerlo, los números están grabados en mi memoria sin posibilidad de que puedan ser otros. Y no la utilizo para el fin que la pensaba. No creo que nadie lo entendiera. La traigo hoy aquí, su lugar.
Me acerco a la librería, sigo el ritual, cuento metódicamente. Esto es lo que encuentro (os añado la primera y la última frase para completar el sentido).
3-24-12-16-7
«Doblábamos la falda de una colina. Uno de mis compañeros me tocó en el brazo, obligándome a fijarme en el elevado pico de una montaña que parecía estar enfrente de nosotros.
-!Mire! !El asiento de Dios!
Seguidamente se santiguó con reverencia e impresionado.
El sol se hundía cada vez más detrás de nosotros, a medida que avanzábamos por el camino zigzagueante. Las sombras de la noche comenzaron a envolvernos. La cumbre nevada tomó un tono rosado, muy bello.»
«Drácula» de Bram Stoker.
La emoción es el único significado universal que mueve el universo.
TREMENTINA LUX
«Sísifa»
Obra gestada para «Té Tela», exposición y subasta solidaria, 2 de enero 2014.
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