EMPEZARÉ POR LAS INFLUENCIAS
1) Descubrí en el TRIBU de Nuoro a Giuseppe Biasi. Todas las retrospectivas cuentan la historia del artista con un antes y un después del viaje iniciático. El viaje que cambia las cosas es una construcción romántica. Porque todos los días pueden ser entendidos como «el viaje».
2) Las obras de Francesco Ciusa me sobrecogieron aún más. En concreto «La panadera». La mezcla de pan y tumba vino a decirme algo así como: yo no puedo estar todo el día amasando el pan para evitar que el aire te endurezca. Yo no soy la panadera de nadie, soy la sal, eso sí. Y sin embargo, amaso.
3) Biasi realizó su viaje iniciático a Africa. El retrato del cartel me recuerda al «Portrait d’une femme noire» de Marie-Guillemine Benoist que está en el Louvre. Algo atávico me dice hace tiempo: -búscalas, píntalas, como hiciste en «Havanera«.
4) De regreso, el detonante. En el facebook de Mujeres con Habitación Propia he visto que han pasado 100 días. Y hasta aquí las influencias ajenas que puedo leer. Gracias.
¿LLEVAS LA CUENTA? ¿CIEN DÍAS DE QUÉ?
Hace cien días que doscientas niñas nigerianas fueron secuestradas. ¿Doscientas diecinueve? ¿Doscientas setenta y seis…? He visto el retrato de algunas de ellas en Bring Back Our Girls y he pensado en las Mujeres africanas de Biasi y en la femme noire de Benoist y en Nadezhda Tolokónnikova, La Pussy liberada. Así que si me sigues y sabes de los traslados de la Pussy ya puedes empezar a imaginar lo que llevo entre manos…
A LA SERIE LA LLAMARÉ: «LA SECUENCIA DEL AMOR UNIVERSAL».
Hoy he empezado a pintar una serie de retratos de las niñas secuestradas en Nigeria. No me preguntes porqué, porque me ha salido de las tripas. Confieso que no sé si tendré la fortaleza de realizar más de doscientos retratos. Doscientos actos de AHAM PREMA para enviarles energía y que pronto sean liberadas. Ya sabes, la pintura como acto chamánico. ¿Tendrán ellas la fortaleza de aguantar 101 días? ¿Un solo día más?
¿Qué puedo hacer yo? Pintar. ¿Qué puedes hacer tú? Difundir.
HABLEMOS DEL PROCESO DE TRABAJO. A TÍ, LA PRIMERA QUE SALES, «TE LLAMARÉ LIBERTAD».
Fotocopio los retratos, tienen muy poca resolución. Los nombres son ilegibles. Compro tres pequeños bastidores con lienzo en una tienda china, no quedaban más de ese tamaño. Las llamo «Las tres hermanas». Empiezo. Arranco la tela antigua, la rasgo, la destrozo. Arranco las grapas industriales con un destornillador y unas alicates universales heredadas de mi padre. Escojo un tafetán claro para la piel oscura. Hago un corte con la tijera. Rasgo una tira larga de tafetán. El hilo se arrastra y se me pega a los brazos, como un cordón umbilical. Se llama electricidad estática.
Tenso la tela con cuatro pinzas removibles que no sirven, son muy grandes. Tenso en húmedo. Me descarno los pulgares y grapo metódicamente. Jamás me había descarnado tanto los dedos tensando algo tan pequeño. Sangro. Saco el lienzo preparado a secar al sol del umbral de mi estudio. Voy vestida de blanco y azul añil, con lentejuelas que refulgen. Tengo urgencia. Siento la urgencia. Planteo una paleta muy ambiciosa. Necesito los pinceles que me robaron en Cagliari. ¿Me los robaron? Miento, no los necesito.
Te elijo y recorto tu retrato. Lo separo de los otros. Te estudio fuera de ese conjunto. Te miro sola, creces, como eras antes de esa etiqueta. Eres una mujer hermosa, no una mujer desaparecida, sonríes en verde, rodeada de amor. Las tijeras son un acto de amor.
Dejo las puertas del estudio abiertas. Entra el sol. Siento hambre. Un hambre atroz. Mordisqueo una sandia. La muerdo intensamente, como si fuera una sandía prohibida. Siento un hambre que no me pertenece. Con desesperación. Empiezo a pintarte, con el azúcar corriendo por mis venas.
Lo diré bajando el registro. Alucino con tus ganas de salir. Sales turgente, sabia, digna, brutal. Y luego te embarras, te confundes, te ofuscas, estás a medias y aún así entre los contrastes, hermosa en tu libertad.
Te protejo de los taladros y las voces masculinas que discuten sobre ese cable que pende sobre nuestras cabezas. Taladran mientras naces. Cierro la puerta. Ellos me dicen amablemente, -sí mejor, así no te entrará polvo. Siento el ruido como acoso y peligro, y las historias románticas sobre viajes iniciáticos y mujeres africanas tendidas sensualmente con grilletes en los pies, me resultan hoy algo insultante. Espero que estés bien y que pronto vivas rodeada de quienes verdaderamente te aman.
«Te llamaré libertad». Todo por venir. #bringbackourgirls
TREMENTINA LUX © 2014
#bringbackourgirls
#TellamareLibertad
#LasecuenciadelAmorUniversal
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