Estuve en Trevi.
Quieta
y todos se lanzaban
descosidos en deseos
de etnias
y forasteros.
Invisible mi piel,
tomó sus colores,
habló con sus lenguas
lanzó sus monedas,
paisanaje de piedra.
Quise ser profeta
como Marji
permanecí haciendo
clik con mis dedos,
cada minuto,
clik.
Quieta.
Me supe desaparecida,
durante horas
la multitud en mí
sus pies dentro,
sus voces
pisándome.
Quieta.
Dinares como pechos
codos haciendo libras,
yuanes en mis pupilas.
Quieta
a roce y risa
siendo unidad de medida.
Neptuna que sostuvo
sus misivas
de amor
adulterío
o regreso.
Quieta,
sus deseos
aprehendidos
en mi fuente
y si soy,
en esta agua
permanezco.
TREMENTINA LUX
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