La conciencia colectiva es como la atracción de feria de los patitos de plástico flotando en el estanque. ¿La conoces? Tu llegas a la feria y dentro de una caravana que se abre como una flor de loto alucinógena ves un estanque artificial con patitos que penden de un hilo y flotan en círculo dando vueltas gracias a un rotor que mueve despacito el agua. Todo tiene poca luz, una luz de bombilla eléctrica incandescente y aunque te da la sensación que de ahí no hay nada, sin embargo, te encandila.
Entonces le dices a la chica que lleva el puesto que quieres conectarte y le das algo a cambio que tiene valor para ambas. La chica del puesto de la conciencia desata el nudo que ciñe las cuerdas como lianas y te da una a al azar del mazo que ella lleva en la mano y te dice que tires con cariño a ver qué sale mientras ella se guarda lo que le diste en el refajo de su vientre. Te lo dice con señas porque no habla tu idioma. La cuerda está húmeda.
Esa tarde-noche tu te inclinas sobre la barrera de la caravana estanque como queriendo escrutar con tu mirada las aguas clandestinas y rezas para que te toque premio. Estiras con mimo y ves levantarse un patito entre los cientos de patitos fucsia, todos iguales, aunque a ti te parece especial porque ha sobresalido de la corriente respondiendo al impulso de tu brazo y al aliento de tu entusiasmo.
La chica feriante lo coge sin mimo, oprime el cigarrillo entre sus labios para que no se caiga mientas manipula el pato, despega un papel plastificado que lleva en la barriga donde se aprecia la junta del molde y mientras guiña los ojos porque el humo se le mete en las pupilas, te lo da a leer. Entonces tú, que esperabas una noche de metacrilato, un viaje de peluche, un premio del universo, recibes, por ejemplo, la palabra “Rododendro”. Y ya está.
Resulta que tú con la palabra Rododendro, en una feria, mientras suena muy alto la música del barco fantasma no haces nada y sueles irte despagada a casa diciendo que nunca más volverás a darle a la chica algo de valor a cambio de un papel plastificado en la barriga mohosa de un pato de plástico con la palabra Rododendro.
Esto es lo que pasa. Pasa que llega otro ser vivo al puesto y pide otro pato y le sale otra palabra, pero si tu no te has esperado, no te enteras de lo que le ha tocado. Esto es la conciencia colectiva. Un estanque de patos, en una caravana, en una feria de aldea, que cambia cada día. Todos los seres vivos hemos tirado de la cuerda hoy pero si no nos unimos para juntar las palabras no tendremos nunca la frase que necesitamos para co-crear en armonía el equilibrio colectivo. Porque eso es lo que llevan los patos en la tripa, el secreto del conocimiento compartido.
En la versión sin metáfora la chica le pega otro papel al pato y lo pone a dar vueltas de nuevo hasta marearlo. Sin embargo, en nuestra versión “Estanque de la conciencia colectiva” la feriante te da la oportunidad de escribir una palabra, la que tu quieras, y pegarla a la barriga de tu pato para que otra persona la encuentre tras tu partida. Como tu estás decepcionada porque no sabes qué hacer con Rododendro pongamos que vas a subir la palabra asco, o miedo, o mierda, o culpa o desgana.
La próxima persona que llegue encontrará una de esas palabras cargadas de ira y pegará en el pato una palabra peor. Al cabo del día, el estanque de la conciencia colectiva será un lugar insalubre en el que cualquier ser vivo que tire de la cuerdecita encontrará solo desamor y nunca alivio.
Por eso es importante darse cuenta de que: la feria tiene una apariencia mundana en su doble acepción. Todos los patos llevan un mensaje importante. Cada ser vivo saca el mensaje del pato que le ha sido destinado. Todos los seres vivos necesitan conectarse para conocer el mensaje global. Si no te conectas con otros seres vivos pensarás que tu palabra es inútil. Si pegas en la barriga del pato una palabra-energía con ira, miedo, odio, rabia el estanque de la conciencia colectiva será un vertedero y acabaremos fatal. Si pegas en la barriga del pato un mensaje con amor, confianza y respeto el estanque de la conciencia colectiva dará alegría. Tu transciendes tu cuerpo físico cuando tomas una palabra del pato y dejas otra para que siga dando vueltas en el estanque, de modo que la materia que eres deja de ser un impedimento para que todos los seres vivos seamos una misma esencia, equidistante, equivalente y equitativa, pues esa es la misión de los patos-pensamiento en el estanque de la conciencia colectiva: tener exactamente el mismo valor en la conformación del todo armónico que llamamos vida.
Para acabar, no olvides nunca que la feria es temporal. Si no has prestado atención y no has sentido emoción por lo que pasa a tu alrededor un día la feriante cierra la caravana y el estanque desaparece sin que hayas podido siquiera darte cuenta de que tenías a tu alcance la posibilidad de ser parte consciente del equilibrio universal.
Feliz feria, cuac, cuac.
TREMENTINA LUX
#SangSaviaStories #CCCCCulturaonline
Gracias Mónica por ser fiera y cálida como el viento, gracias Árboles de Bailén por la palabra Rododendro. Gracias Paqui, Alicia, Merche, Amanda, Javi, Carlos, Roberto, Renata, Gisele, Mar, Edna, Júlia, Anabel y Anael, gracias Olivos, Yucca, Cocculus, Cipreses, Plátanus, Eucaliptus, Mimosas, Ceibas todas y equipos de personas abrazadoras por tirar juntas de la cuerda. Seguimos.
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