Quién soy y qué hago

Soy TREMENTINA LUX, soy artista plástica, teórica y práctica de la comunicación audiovisual y los estudios de género. Pinto, escribo, leo, locuto, diseño, fotografio, reflexiono y analizo. Todo esto, sobre todo, me hace evolucionar como profesional y como persona, me motiva y me divierte. Creo este contenido para ti, que me lees y para mí, que también me leo. Soy del mundo y vivo en Valencia.

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Sobre el contrato social, las Lady P y la cultura de hipermercado

El otro día compré un libro de cultura general en el bazar del hipermercado. La cultura en 365 días o algo así. Me costó cinco o seis euros, con tapa dura, impreso a una tinta y con letra tamaño seis, extra-condensed, para que quepa mucho conocimiento en poco papel. Este es el presente de la cultura, el presente en que la cultura es eficente, económicamente viable y permite una racionalización de los costes, como la nueva política universitaria. El caso es que estoy disfrutando del libro no sólo en mis momentos diarios, sino también en otros.

Mi primer movimiento antes de adquirirlo fue hacer un cómputo de mujeres reseñadas. Es escaso, Beauvoir y la Venus de Milo, poco más. Pero a cambio está Bakunin y Locke explicado en su contexto, incluso Adam Smith, el gurú de la porquería de mentalidad economicista en la que andamos metidos y David Ricardo, con su criminal teoría del valor. No se le puede pedir mucho más. El caso es que está bien para hacerse una idea rápidita de como hemos pasado de caminar erguidos a no ser capaces de levantar cabeza contra un estado cada vez más opresor y por lo tanto más capaz de traicionar en beneficio de una minoría, el contrato social.

Sobre esto iba a pintar algo cuando descubrí las Lady P y las Lady Cup, un par de artilugios de silicona con una estética muy kitsch, diseñados para que las mujeres podamos por una parte hacer pis de pie y por otra recoger en un chupito nuestro flujo menstrual y brindar así por la eficiencia del sistema electoral. De modo que pinté algo relacionado con esto y con lo otro, un boceto anatómicamente perverso sin pretensiones de triunfo estético, vamos que me importa un comino el resultado (la obra-pública) cuando voy buscando conectar con el proceso creativo íntimo. Si el Arte saliera de su pernicioso estado de eficiencia objetual la especie humana al completo ganaría.

Cuando R. lo vio dijo, -¿Y las cabezas, dónde están? -Es una pintura, le dije, no tiene porqué tener cabeza. -Ah. Contestó.

Lo que me lleva a la deliciosa frase de Martin Luther King sacada de una página de antipsiquiatría, dice así: » Human salvation lies in the hands of the creatively maladjusted». Personalmente no estoy segura de que nadie esté a tiempo de salvar nada, pero en cualquier caso, parece que a las élites de poder sí que les dan miedo los creativos locuelos, cuando incluso el poder somos tod@s.

En fin, soñando y trabajando en las partes constituyentes, male and female, encontré también en la biblioteca un libro de Enzensberger, «El corto verano de la anarquía», en el que habla de la vida y muerte de Durruti. Me quedé con una frase que no puedo reproducir literalmente, pero que viene a decir algo así: hay algunos estados que ya no necesitan disimular la dominación de la mayoría en beneficio de una minoría bajo la máscara burguesa de la democrácia. Y que cuando esto pasa, la mayoría está legitimada para rebelarse, (incluso por la fuerza) que es un poco también la idea de Locke, según el manual del hipermercado. Me quedé frita. Osea ¿qué lo de la democracia como máscara era vox pópuli en los años 20?

También escuché a Rosa María Calaf en la radio. La información que necesitas para vivir está lejos del dial, de la tele, incluso de internet, esa te desinforma, la que vale, esto no se si lo dijo la Calaf o lo digo yo, está en tí y a veces, no siempre, en los que te rodean con buena intención. Así que eso, pensando a vuela pluma en linchamientos conducidos temerariamente, en mecanismos de control represivo o coercitivo contra la libertad, la creatividad y la sapiencia. Y en como el hipermercado está empezando a nutrir, como bien de primera necesidad, el alma proletaria.

¿La foto? Es berlinesa. Pensad lo que queráis.

TREMENTINA LUX

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