{"id":909,"date":"2007-11-19T11:49:34","date_gmt":"2007-11-19T11:49:34","guid":{"rendered":"http:\/\/trementinalux.com\/Blog\/?p=909"},"modified":"2011-06-02T11:57:03","modified_gmt":"2011-06-02T11:57:03","slug":"la-vida-despues-de-paula-rego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/trementinalux.com\/Blog\/la-vida-despues-de-paula-rego\/","title":{"rendered":"LA VIDA DESPU\u00c9S DE PAULA REGO"},"content":{"rendered":"<p>Estado de \u00e1nimo actual:bien<\/p>\n<p>Viajar a Madrid es conducir un rato escuchando en el coche a los Who, los Byrds y los Kinks acariciando campos epiteliales de trigo cebada y centeno. A veces hay una carrasca solitaria que hace de linde en el continuo de tus ideas, es sincera y trotas con su presencia a otra conversaci\u00f3n o a otro silencio.<\/p>\n<p>Vas a ver a Paula Rego. Es esa man\u00eda. La de propiciarte experiencias est\u00e9ticas aur\u00e1ticas, como si fueras una disc\u00edpula tard\u00eda de W. Benjam\u00edn y la reproductibilidad t\u00e9cnica te diera grima por confusa y mentirosa. Tres horas se tarda en llegar. Una en aparcar. El sitio libre est\u00e1 frente a un buz\u00f3n. En el buz\u00f3n hay un cartel que anuncia la gira de los Sidonie. Aqu\u00ed enlazas con el \u00faltimo post y tu coche queda ah\u00ed, en las calles de Madrid, vigilado por tres gorrillas de lujo. Te vas para no haberte ido. As\u00ed es la vida. <\/p>\n<p>Al fin entras. A ver la obra de esa mujer a quien le escribiste una rese\u00f1a cuando por estas tierras era posible escribir rese\u00f1as sobre arte. La foto que encabez\u00f3 el art\u00edculo fue la chica de la palangana. La \u00abSin t\u00edtulo\u00bb. Ahora que has vuelto sabes su nombre, se llama \u00abAborto\u00bb. Te parece excesivo. Evidente. Te quedas con lo que sab\u00edas pero ahora es un conocimiento sin retorno. La mejor obra, sin duda. Esa chica que te mira, lo dice el comisario, se llama Lila y en el fondo oculto de la palangana negra no hay jab\u00f3n, sino entra\u00f1as. Eso hace que entiendas a\u00fan m\u00e1s su mirada sin bragas de mujer heroica, alejada por fin de cualquier estereotipo femenino o feminista, valiente. Ojos directos que ocultan el sexo mostrado perversamente por las circunstancias. <\/p>\n<p>Poco a poco vas reafirmando tus expectativas, intentando en vano que el cansancio aprehensivo no te venza. La exposici\u00f3n de Paula Rego es brutal. Por extensa y sobresaliente. Vemos cincuenta a\u00f1os de su trabajo en apenas unas horas. Bocetos, litograf\u00edas, grandes formatos\u2026. Estoy frente a la axila de \u00abLa durmiente\u00bb apreciando muy de cerca la belleza y el gesto rabioso del color modul\u00e1ndolo todo, iluminando la nada\u2026 y te nace la pregunta: \u00bfOscar: A quien hay que vender el alma para pintar as\u00ed?&#8230;<\/p>\n<p>\u00abLa vendas a quien la vendas, f\u00edjate en el joven Dorian, acabar\u00e1s mal querida\u2026\u00bb Es un di\u00e1logo antiguo. Estamos sentados frente a \u00abEl baile\u00bb, ese lienzo nocturno compuesto en pir\u00e1mide que toma como v\u00e9rtice la luna y como figura principal una mujer sola, a la izquierda. Ella a diferencia de Maruja Mallo, Frida Khalo, Lee Miller, o Camile Claudel, que bailan agarradas a su artista fetiche, acaba de ver morir a su \u00abdescubridor\u00bb, el pintor Victor Willing&#8230;\u00bbA qui\u00e9n le importa el final si la muerte nos alcanza a todos\u00bb&#8230; Llega un gran silencio, ha brotado una carrasca a contraluz en un campo de trigo.<\/p>\n<p>La retrospectiva, si la escuchas, ofrece respuestas sencillas.<br \/>\nNo hay que vender el alma, solo hipotecar la vida. Los d\u00edas. Enteros. Hasta ver pasar cincuenta a\u00f1os de soledad frente a las telas, los andamios y los pigmentos. Empezar por el principio, el miedo, el titubeo, el compromiso d\u00e9bil con las formas, los collages, las pinceladas torpes, el colorismo ingenuo, recursos para seguir adelante. No pretender resultados maestros en los diez o veinte primeros a\u00f1os, simplemente trabajar sin descanso. Ir avanzando bien acompa\u00f1ada de la confianza y la formaci\u00f3n. No dejar nunca de confiar, de pelear, de aprender. Y de sobrevivir a las heridas\u2026creando.<\/p>\n<p>Los pinceles con su cerda blanda, desde entonces, desde la muerte del descubridor de su parte oscura, se convierten para ella en molestos intermediarios entre la fuerza creativa de la mano y el soporte expectante. Paula Rego empieza a trabajar el Pastel con una furia que deber\u00eda bastar para cambiarle el nombre y dejar de considerarlo por siempre una t\u00e9cnica cosera, efectista y difusa. Sus mujeres empiezan a ser tensas, escult\u00f3ricas, macizas, molestas, terrestres, anat\u00f3micamente precisas, y sin embargo, aberrantes. Es ante todo un perfecto trabajo de dibujo, imposibles escorzos manieristas que volver\u00edan loco a Buonarroti, condensados y adictivos trabajos del natural sin un error en el entendimiento de las tensiones y los planos. Pero m\u00e1s a\u00fan, si cabe, Paula Rego es una b\u00e1rbara colorista que pondr\u00eda en un brete las hist\u00f3ricas y denodadas discusiones entre dibujo y pintura sostenidas por Ingres y Delacroix. Hay piezas adem\u00e1s, en las que el color recibe ese tratamiento vibrante y aterciopelado que persegu\u00eda con tanto entusiasmo Anish Kapoor. <\/p>\n<p>Historias, narraciones. Que dan la vuelta a lo visto y lo hecho. Al margen de la muerte del arte y de sus profetas. Personajes construidos y relacionados entre s\u00ed con una coherencia interna capaz de asustar la mirada poco instruida. Las \u00abBailarinas\u00bb, \u00abLas Blancanieves\u00bb, \u00abLa metamorfosis de Kafka\u00bb. Intimidades obscenas y verdaderas que salen de una mente privilegiada, con una infancia construida a golpe de imaginario, sin putrefacciones televisivas ni invasiones medi\u00e1ticas. Crear es en buena medida recuperar la infancia, dec\u00eda Baudelaire, ese lugar a\u00fan sin pervertir, hecho desde dentro, propio, privado y diferente al resto. Diferente a Disney hasta la burla.<\/p>\n<p>A la salida compras el cat\u00e1logo. Ese horrible libro con horribles plagios de la obra original. Descubres cosas interesantes por ejemplo que es la suegra de Ron Mueck, ese genio de la escultura hiperrealista que conociste en Edinburgh. Luego buscas malditamente los primer\u00edsimos planos que necesitas, a ras de lienzo, rob\u00e1ndole la mano a la Rego, vi\u00e9ndola dejar la huella, ara\u00f1ando el papel. No est\u00e1n. Las fotos desva\u00eddas, peque\u00f1as, desenfocadas, sin detalle nunca te podr\u00e1n satisfacer\u2026 s\u00f3lo te quedan los textos y la memoria y te dices, a la vuelta le pondr\u00e9 una vela a San W.B.<\/p>\n<p>Ahora Madrid es otro. Sigue siendo entra\u00f1able, castizo y casposo, el \u00fanico lugar del mundo en que se venden las papas a granel en un escaparate de cristal. Pero sus camareros de bares de tapas y rabillo selectivo tienen desde hoy los p\u00e1rpados del \u00abSue\u00f1o de Jos\u00e9\u00bb. Las viejas ricas y conservadoras besan a sus nietas con el celo papal de \u00abLa abuela\u00bb y todos los indigentes se rascan, te miran, duermen en los portales y se peinan igual que las \u00abMujeres perro\u00bb.<\/p>\n<p>Ver a Paula Rego no deja indiferente. El paseo por otras salas del Centro plantea una serie de interrogantes. El \u00abRetrato de Sonia de Klamery\u00bb de Anglada Camarasa se muestra m\u00e1s fantasmag\u00f3rico, sutil y decadente que nunca. Nuestras pupilas descansan en sus l\u00e1nguidas manos de la tortura a la que nos ha sometido Paula como si de un b\u00e1lsamo curativo se tratara. Y te preguntas, visto lo visto, por qu\u00e9 un hombre fue capaz de tanta sutileza. <\/p>\n<p>En la esquina de otra sala se aglomera el p\u00fablico ante \u00abEl Guernica\u00bb. Te acercas, la duda te asalta: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el original?!!!. No encuentras la verdad que siempre tuvo la mano de Picasso, no distingues el trazo, los goterones, el estudio y la inmediatez. Buscas, buscas, buscas, escudri\u00f1as el toro, la luz, el caballo, la mujer, la angustia aumenta\u2026 S\u00f3lo ves traducci\u00f3n y miedo. Por primera vez no te impresiona la autenticidad del Guernica y te sorprende que pese a sus problemas de conservaci\u00f3n est\u00e9 expuesto sin cristal.<\/p>\n<p>Vuelves a casa el domingo casi de noche. No has visto m\u00e1s carteles de la gira, arrancas el motor, los iluminas, les das una sonrisa c\u00f3mplice por propina. Ya en ruta vas escuchando lo nuevo de Radiohead y cantando a Love of Lesbian. Recuerdas especialmente a \u00abLa hija del policia\u00bb, con ese trasunto sexual de darle bet\u00fan a la bota de pap\u00e1 y la amenaza de algo transg\u00e9nico apuntado por la falta de una pierna, la omisi\u00f3n de un brazo y la acuciante vigilancia nocturna del gato negro. Indescriptible.<\/p>\n<p>Definitivamente ver a Paula Rego ha da\u00f1ado tu sistema perceptivo. Despu\u00e9s de disfrutarla cuestionas hasta lo incuestionable y por ello, por aportarte esa amplitud de miras nueva, le est\u00e1s sinceramente agradecida.<\/p>\n<p>UN PLACER PARA EL ALMA<br \/>\nTREMENTINA LUX<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estado de \u00e1nimo actual:bien Viajar a Madrid es conducir un rato escuchando en el coche a los Who, los Byrds y los Kinks acariciando campos epiteliales de trigo cebada y centeno. 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