{"id":895,"date":"2008-01-30T11:40:37","date_gmt":"2008-01-30T11:40:37","guid":{"rendered":"http:\/\/trementinalux.com\/Blog\/?p=895"},"modified":"2014-03-26T23:42:05","modified_gmt":"2014-03-26T23:42:05","slug":"london-the-most-oyster-exciting","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/trementinalux.com\/Blog\/london-the-most-oyster-exciting\/","title":{"rendered":"LONDON: THE MOST OYSTER EXCITING"},"content":{"rendered":"<p><em>Cada vez que alguien es considerado una part\u00edcula extra\u00f1a, dentro del cuerpo suave de la ostra se produce una actitud defensiva y con los a\u00f1os se forma una nueva perla negra en el cielo londinense. Una perla siempre sin excepci\u00f3n engarzada en un collar de actitud cohercitiva, opresora y vigilante.<\/em><\/p>\n<p><strong>I<\/strong><br \/>\nLa tenor ha salido al balc\u00f3n, viste de organza blanca, su boca adquiere una posici\u00f3n oval, cabr\u00eda en ella una rosa y sus espinas. Tiene una presencia sacrificial y un rostro n\u00f3rdico. Canta. Est\u00e1 en un templo egipcio, columnas y capiteles, esfinges, flores de loto y polietileno. Los adoradores suben y pasan de largo sin escucharla, buscan las hornacinas para el rezo, deidades del consumo moderno, los siervos de Gucci, las vestales de Prada, monaguillos de Chanel. A la altura de las ingles de la tenor hay una TFT publicitando una depiladora electrica, a su izquierda dos maniquies con bolsos de Ferragamo, frente a ella una marea humana de todas las razas, lenguas y colores asciende en armon\u00eda unida por la religi\u00f3n capitalista, son arqu\u00e9logos de los saldos, descubridoras de las ofertas, desenterradores de railes de ropa a 30 libras. Abandono el lugar fascinada por el estadio m\u00e1s Kitsch que mi mente puede albergar sin caer en el Sindrome de Sthendal. Relato surrealista? No.. Harrods en rebajas.<\/p>\n<p><strong>II<\/strong><br \/>\nLa noche atl\u00e1ntica se hace sobre las piernas sin medias. Respingos de enormes manos anglosajonas se ceban en la caricia de la nalga y el pulgar erecto juega al sube y baja. Las pintas se derraman en las aceras y en los bares una moqueta de cristal troceado cruje bajo las botas en la fiesta australiana. Pieles blancas, m\u00fasica latina, carnes desinhibidas, imp\u00fadicas, gritonas, minifalderas. Las camaras vigilantes se magrean en las esquinas y giran su cabeza de voyeur canalla siguiendo el rastro de una mujer que se pierde tras los patos laqueados. Despacio, al frente, se acerca un automovil a paso humano. Sobre su techo un falo giratorio de grandes dimensiones finaliza en un glande esf\u00e9rico a modo de globo ocular. Es una c\u00e1mara movil que escruta la juerga. Aparta a su paso a los borrachos. Es gris. Obsceno. Se camufla, se confunde, su brutal observancia de los comportamientos humanos bebidos en ocio nocturno y sexo a deshoras se ampara en el supuesto tranquilizador de la vigilancia del tr\u00e1fico. Deliro Orwelliano? No, S\u00e1bado por la noche en el Soho.<\/p>\n<p><strong>III<\/strong><br \/>\nLa luz fuera es cinematogr\u00e1fica, el reflejo del sol en el Tamesis es de una belleza tan poco habitual que confunde las pupilas. Por la noche la penumbra en los puentes es sublime. Dentro del cuerpo suave de la ostra, est\u00e1 el metro, perseguido por sus arterias. La l\u00ednea amarilla ha quedado fuera de servicio, la verde interrumpida hasta Baker Street, la rosa no conecta Paddington con Hammersmith, la azul es una org\u00eda de civilizaciones apretujadas, la marr\u00f3n se desv\u00eda en sentido contrario seg\u00fan informa un mensaje de rotulador en un improvisado papel. Es una gimkana tejer los enlaces para llegar hasta Aldgate Est con la oystercard. El Gatwick Express que pasa cada 15 minutos tardar\u00e1 30 en llegar, lo dice el display luminoso, el Stansted express est\u00e1 off y en el aeropuerto nada de l\u00edquidos, s\u00f3lo una bolsa de mano, dos c\u00e1maras fotogr\u00e1ficas al entregar el checking y please, a la humillaci\u00f3n con cortes\u00eda, put your shoes here. Puntualidad y educaci\u00f3n brit\u00e1nica? No, mercadotecnia cultural.<\/p>\n<p><strong>IV<\/strong><br \/>\nLondres est\u00e1 cambiado. Nada que ver con aquel Londres donde tuvo lugar la primera antiglobalizaci\u00f3n, tan naif, tan ingenua. Desde una mirada personal fundamentada en la alteridad Londres sigue siendo la ostra, pero era m\u00e1s fresco antes de que todo sucediera. El todo de la agenda p\u00fablica, el todo del que todo el mundo habla. Ese todo absolutista ha conducido a un Londres controlado, escudri\u00f1ado por miles, millones de c\u00e1maras, dentro y fuera, en los no lugares e incluso en los lugares \u00edntimos, perlas negras mal disimuladas. La ciudadan\u00eda temerosa se ha convertido en c\u00f3mplice de su propia vigilancia. Se desea la seguridad a costa de tener ojos para mirar a los otros, sin ser consciente de los ojos mec\u00e1nicos miran sin discernir, sin presuponer la inocencia, sin respetar la libertad a no ser grabado, registrado, monitorizado mientras besas, paseas, bebes, sospechas, hablas a favor o en contra, compras, duermes o te expresas. El caos circulatorio del transporte p\u00fablico conduce a un p\u00e1nico latente y a un malhumor manifiesto, los tuneles se abren y se cierran a diario generando una sensaci\u00f3n de dependencia hostil de la burocracia, de indefensi\u00f3n ante el sistema. \u00bfQui\u00e9n hay detr\u00e1s de esas pupilas omnipresentes, an\u00f3nimas, todopoderosas? \u00bfQui\u00e9n utiliza esa mirada no consentida, justiciera\u2026 y para juzgar qu\u00e9? \u00bfEs eso la seguridad?<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s por eso no hay apenas graffitis, ni tribus, ni m\u00fasicos en el metro, ni espect\u00e1culos callejeros. \u00bfHay miedo a expresarse, \u00bftal vez? \u00bfHan ido desapareciendo tan paulatinamente que nadie lo ha notado? \u00bfEst\u00e1n y no lo he sentido? Candem se ha transformado en un atractivo tur\u00edstico estructurado donde se venden plagios, el oligopolio de las grandes firmas del dise\u00f1o avaladas por vol\u00famenes de compras millonarias est\u00e1 acabando con la creatividad a peque\u00f1a escala. La poblaci\u00f3n est\u00e1 excitada y se mueve veloz, pero no fuma en ning\u00fan interior, la poblaci\u00f3n es disciplinada y v\u00edctima en potencia de la industria del control, la seguridad y la obediencia, el gran negocio en cifras del S. XXI.<\/p>\n<p>Es posible y agradable pensar que la Tate Modern, capaz todav\u00eda de autocuestionarse, (es emocionante ver la permisividad hacia la recuperaci\u00f3n de la figura de las copistas, en un sitio donde un rotulador es un arma, los bancos frente a los Rothko, la grieta de la duda como factor clave del pensamiento, la ausencia de arcos y cacheos) y otros espacios urbanos m\u00e1s suburbiales sean la reserva espiritual y humana de un Londres Orwelliano, que s\u00f3lo conseguir\u00e1 renovar su libertycard a trav\u00e9s del arte entendido como vida. <\/p>\n<p>Es necesario que Londres salga de la costra de terror f\u00e1ctico, casi paranoide en que est\u00e1 sumida y vuelva a ser la ciudad excitante, libre, viva y sorprendente que era. Tal vez deber\u00eda enfocar sus c\u00e1maras al continente y tomar nota de esos modelos de ciudades donde a\u00fan prevalece un clima de confianza humana, presunci\u00f3n de inocencia y propulsi\u00f3n creativa, Barcelona, Colonia, Gante, Amsterdam\u2026 en lugar de seguir buscando su reflejo deformado y deformante, al otro lado del charco.<\/p>\n<p>Where is my lovely London, please?<\/p>\n<p>TREMENTINA LUX<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada vez que alguien es considerado una part\u00edcula extra\u00f1a, dentro del cuerpo suave de la ostra se produce una actitud defensiva y con los a\u00f1os se forma una nueva perla negra en el cielo londinense. Una perla siempre sin excepci\u00f3n engarzada en un collar de actitud cohercitiva, opresora y vigilante. 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