{"id":6734,"date":"2020-03-20T19:43:01","date_gmt":"2020-03-20T19:43:01","guid":{"rendered":"http:\/\/trementinalux.com\/Blog\/?p=6734"},"modified":"2020-03-20T19:57:40","modified_gmt":"2020-03-20T19:57:40","slug":"la-cinta-3mayo2005","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/trementinalux.com\/Blog\/la-cinta-3mayo2005\/","title":{"rendered":"\u00abLa Cinta\u00bb 3\/Mayo\/2005"},"content":{"rendered":"<p><strong>Hoy he encontrado este cuento. Se titula \u00abLa cinta\u00bb. Lo escrib\u00ed hace 15 a\u00f1os.<\/strong><\/p>\n<p>Estoy limpiando cajones, una copia impresa estaba escondida ah\u00ed desde entonces. Un profesor m\u00edo dec\u00eda que la sociedad permite lo que no prohibe. A estas alturas no estoy segura. La terraza de la finca en que todo sucede es hoy es un espacio prohibido por la cuarentena al que no podemos acceder, la foto es de antes de la prohibici\u00f3n. Los sue\u00f1os de la ni\u00f1a que fui y de la joven que los cont\u00f3 pasan hoy por el tamiz de un mundo nuevo, de un paradigma en construcci\u00f3n que cuestiona todo lo aprendido y todo lo por aprender, que asimila la p\u00e9rdida de libertades en nombre del miedo, que se aferra a esa p\u00e9rdida de libertad presente como garant\u00eda de libertad futura. Una sociedad no solo permite lo que no prohibe, sino lo que alienta, lo que impulsa, en aquello que deposita su confianza interior.<\/p>\n<p>Mis aspiraciones infantiles se parecen tanto a los anhelos de los ni\u00f1os y las ni\u00f1as de hoy, en un 2020 sin terrazas, sin librer\u00edas, sin orquestas, sin competiciones&#8230; que da mucho que pensar.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed os lo comparto, con amor.<\/p>\n<h3><strong>LA CINTA<\/strong><\/h3>\n<p>\u00abYo iba para campeona del mundo de gimnasia r\u00edtmica. Lo descubr\u00ed, sin embargo un poco tarde, cuando televisaron los Juegos Ol\u00edmpicos de Mosc\u00fa y el osito <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Misha#\/media\/File:1980_USSR_stamp_Olympic_mascot.jpg\">Misha<\/a>, hoy descaradamente plano y robotizado, saludaba a la audiencia en una tele todav\u00eda sin mando a distancia y dos canales monocromos.<\/p>\n<p>Asist\u00ed con devoci\u00f3n religiosa a todos los ejercicios televisados de pelotas, maza, cinta, aro y cuerda sin apenas cerrar la boca. Con esa capacidad de aprendizaje tan poderosa que tenemos a los diez a\u00f1os tom\u00e9 buena nota de la postura, de la sonrisa y de la disciplina de equipo necesaria para realizar los ejercicios y escuchar despu\u00e9s, entre abrazos y l\u00e1grimas, las calificaciones. Por ello, antes de conocer el medallero oficial yo, la que fuera campeona ol\u00edmpica de los juegos del imaginario, ya hab\u00eda comenzado los entrenamientos veraniegos en una terraza comunitaria, entre colchas y pinzas, achicharrada por el sol mediterr\u00e1neo en una ciudad de provincias.<\/p>\n<p>Mi madre, eficiente diplomada en corte y confecci\u00f3n, desarroll\u00f3 un modelo de cinta de algod\u00f3n a base de tiras de s\u00e1banas viejas unidas entre s\u00ed hasta conseguir los seis metros de longitud oficiales. Y mi padre, t\u00e9cnico en electr\u00f3nica, encontr\u00f3 en su taller de reparaci\u00f3n una antena de televisi\u00f3n extensible que hizo las veces de varilla a la que anclar la cinta. Con el aparato listo, un ba\u00f1ador rojo lleno de arena de playa por todo maillot y una cola de caballo bien alta que me estirara los p\u00e1rpados hasta parecerme a la <a href=\"https:\/\/3.bp.blogspot.com\/-H4-9KhtoFgQ\/Uh0QTeYzD9I\/AAAAAAAACtA\/amrS_Gr7Mfs\/s1600\/Vacaciones+en+Roma+audreyhepburnstories.blogspot.com+(64).jpg\">Audrey Hepburn<\/a> de &#8216;Vacaciones en Roma&#8217;, me sub\u00ed a la terraza manteniendo firmes los empeines y comenc\u00e9 a pelearme con el viento del Levante para hacer volar la falsa cinta tan alta como mi imaginaci\u00f3n quisiera, alcanzando la luna al estilo &#8216;<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=uAERYfeiYBc\">Que Bello es vivir<\/a>&#8216; y siempre por encima de mi cabeza bien situada. Cabe decir que el algod\u00f3n era m\u00e1s pesado que las nubes y en ocasiones la campeona que llevaba dentro ced\u00eda f\u00e1cilmente a dejar de entrenar a la hora de la merienda dejando por imposible aquel armatoste hecho con m\u00e1s cari\u00f1o que consistencia.<\/p>\n<p>Algunos meses despu\u00e9s los Reyes Magos dejaron en casa una <a href=\"https:\/\/images-na.ssl-images-amazon.com\/images\/I\/61F799m%2BqfL._SX425_.jpg\">cinta de seda verde<\/a> de seis metros con su varilla de verdad. Volaba m\u00e1s alto y respond\u00eda diligentemente al br\u00edo de mi brazo y al capricho de unos ejercicios trabajados con absoluto rigor coreogr\u00e1fico. Aquella cinta, con su car\u00e1cter oficial me aproximaba mucho al p\u00f3dium y hac\u00eda que los entrenamientos fueran duros y exhaustivos, lo hab\u00eda le\u00eddo en alg\u00fan sitio. Eleg\u00ed la m\u00fasica de los ejercicios con mucho acierto una ma\u00f1ana de domingo en el rastro de la Plaza Redonda. Glenn Miller y Tchaikovsky<em>&nbsp;<\/em>se sub\u00edan a la terraza metidos en un radiocasete de pilas gordas y las vecinas tend\u00edan sus bragas al ritmo de &#8216;<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=xPXwkWVEIIw&amp;list=RDxPXwkWVEIIw&amp;start_radio=1#t=0\"><em>In the Mood<\/em><\/a>&#8216; o &#8216;<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=_TFLRV8lfLc\">La Pat\u00e9tica<\/a>&#8216;. Pero yo ya ten\u00eda once a\u00f1os, pronto tendr\u00eda doce y mis padres segu\u00edan sin encontrar una academia que me preparara para estar en Los \u00c1ngeles apenas dos a\u00f1os despu\u00e9s ganando el Oro, siendo televisada mientras el entrenador me cubr\u00eda con la chaqueta del chandal para no coger fr\u00edo despu\u00e9s de realizar con mucho \u00e9xito mi ejercicio&#8230;. \u00a1Ay! Y yo saludaba al otro lado de la pantalla, con una l\u00e1grima en la mejilla tipo <a href=\"https:\/\/1.bp.blogspot.com\/-YzAjycxHOHU\/U6xMNa_9x5I\/AAAAAAAA46Q\/x7y4ioSY2eU\/s1600\/vlcsnap-2014-06-26-17h35m42s103.png\">Escarlata O&#8217;Hara<\/a>, a los que siguen en <em>Tara.<\/em><\/p>\n<p>As\u00ed que sobra decir que no llegu\u00e9 a Los \u00c1ngeles a los catorce a\u00f1os y que para entonces la cinta, a la que hube de cortar en varias ocasiones el extremo deshilachado de tanto entrenar sobre terrazas de barro, dej\u00f3 de tener los seis metros reglamentarios y acab\u00f3 en un caj\u00f3n con la flauta de madera y la colecci\u00f3n de calendarios de bolsillo que hab\u00eda comenzado en 1974.<\/p>\n<p>Poco tiempo despu\u00e9s me dediqu\u00e9 a torturar aquel mismo suelo con los patines, una peque\u00f1a venganza tal vez, hasta que las vecinas me expulsaron de la azotea por razones de goteras y baj\u00e9 a los confines de la calle a patinar entre mercaderes de sue\u00f1os qu\u00edmicos y solares habitados por hero\u00ednas y nada bellos durmientes. Menos mal que para entonces se estren\u00f3 &#8216;<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=VzALZjoIx0g\"><em>Flashdance<\/em><\/a>&#8216; y la cosa adquiri\u00f3 matices m\u00e1s acordes con mi propia coyuntura un tanto suburbial y marcada m\u00e1s por el talento innato que por una adecuada formaci\u00f3n. As\u00ed que, a modo de chapines m\u00e1gicos sustitu\u00ed la cinta y los patines por unos calentadores a rayas y cambi\u00e9 el camino amarillo de las olimpiadas por el de ser una brillante bailarina marcada por el estigma de la <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Anna_Pavlova\">Pavlova.<\/a><\/p>\n<p>En 1984, mientras otra escuchaba su himno de oro en Los \u00c1ngeles yo lograba que me apuntaran a una reci\u00e9n abierta escuela de Jazz, mi premio personal, aunque tuve que dejarlo poco tiempo despu\u00e9s porque el gerente se exced\u00eda con los masajes y la denuncia de una alumna acab\u00f3 con el cierre del garito y con todos los posibles&nbsp;<em>exercices<\/em> \u00e0 la <em>barre<\/em>&nbsp;imaginados.<\/p>\n<p>Poco a poco desaparecieron las ni\u00f1as del <em>Baby boom<\/em> de las azoteas y las calles. Nos hicimos grandes y potencialmente vulnerables y mis padres consideraron oportuno buscar un instituto en el centro de la ciudad que es precisamente donde la gimnasia qued\u00f3 reducida a dos horas semanales y empec\u00e9 a apreciar el olor corporal de los chicos, dato que hizo menguar considerablemente la tristeza de no ser campeona ol\u00edmpica de gimnasia r\u00edtmica, ir adquiriendo culo de secretaria talentosa y acabar pareci\u00e9ndome mas a <a href=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/9\/9e\/Elvira-lindo.jpg\">Elvira Lindo<\/a> que a Audrey Hepburn.<\/p>\n<p>Perd\u00ed my <a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/film\/2015\/apr\/25\/citizen-kane-rosebud\"><em>Rosebud<\/em><\/a>&nbsp;particular (que ten\u00eda forma de cinta porque aqu\u00ed no nieva nunca) y ahora sue\u00f1o con que Elvira necesite de una doble audaz y me invite a New York para ir a las librer\u00edas m\u00e1s tediosas a firmarle los aut\u00f3grafos que no le apetezca firmar mientras ella escribe, acude a fiestas glamurosas o coge el metro rodeada de benditos est\u00edmulos narrativos. Cualquier actividad ser\u00e1 m\u00e1s divertida que quedarme sentada en casa con un bocadillo de Nocilla en la mano mientras jovenc\u00edsimas atletas con cintas de seis metros pasan 55 d\u00edas de oro en Pek\u00edn.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Yo no sab\u00eda entonces a\u00fan que iba a ser TREMENTINA LUX.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy he encontrado este cuento. Se titula \u00abLa cinta\u00bb. Lo escrib\u00ed hace 15 a\u00f1os. Estoy limpiando cajones, una copia impresa estaba escondida ah\u00ed desde entonces. Un profesor m\u00edo dec\u00eda que la sociedad permite lo que no prohibe. A estas alturas no estoy segura. 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