{"id":403,"date":"2011-02-28T13:30:48","date_gmt":"2011-02-28T13:30:48","guid":{"rendered":"http:\/\/trementinalux.com\/Blog\/?p=403"},"modified":"2019-03-25T13:53:31","modified_gmt":"2019-03-25T13:53:31","slug":"tamano-natural-elogio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/trementinalux.com\/Blog\/tamano-natural-elogio\/","title":{"rendered":"TAMA\u00d1O NATURAL. ELOGIO."},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/trementinalux.com\/Blog\/tamano-natural-elogio\/tamano-natural-2\/\" rel=\"attachment wp-att-418\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/trementinalux.com\/Blog\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/tama\u00f1o-natural1.png\" alt=\"\" title=\"tama\u00f1o natural\" width=\"400\" height=\"213\" class=\"alignnone size-full wp-image-418\" srcset=\"https:\/\/trementinalux.com\/Blog\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/tama\u00f1o-natural1.png 400w, https:\/\/trementinalux.com\/Blog\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/tama\u00f1o-natural1-150x79.png 150w, https:\/\/trementinalux.com\/Blog\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/tama\u00f1o-natural1-300x159.png 300w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><\/a><\/p>\n<p><em>LUNES: Va un semi\u00f3tico por una acera y se encuentra un perro atado a una farola. El semiotico escruta sus gestos. El can es amable, ojos vidriosos, mirada l\u00e1nguida, amigable. El semi\u00f3tico lee melancol\u00eda, le recuerda a aquel ser, tan querido, tan lejano. Y siente amor por el can mientras se acerca, mientras se miran descubri\u00e9ndose, con dulzura. El semi\u00f3tico pierde tres dedos a mordiscos, no puede huir a tiempo. Es el misterio de los signos. Siempre hay una tara en aquello que se interpreta, una oquedad del discurso.<br \/>\nEra amor, s\u00ed, el tipo de amor que inspira la presa.<\/em><\/p>\n<p>He vuelto a ver \u00abTama\u00f1o natural\u00bb, \u00abGrandeur Nature\u00bb de Berlanga.<br \/>\nLa vi siendo ni\u00f1a. No la vi entera, claro, no me lo permitieron. A mis padres aquello les resultaba repugnante. Corr\u00eda el a\u00f1o 1973 cuando se rod\u00f3 en Francia, imaginad la \u00e9poca y las gentes en Espa\u00f1a&#8230; A m\u00ed, ahora que la he vuelto a ver me parece sublime, en la acepci\u00f3n filos\u00f3fica del t\u00e9rmino, es decir, produce atracci\u00f3n y repulsi\u00f3n en la misma medida y provoca un placer algo insano, m\u00e1s all\u00e1 de lo meramente contemplativo. Me parece una obra maestra con m\u00e1s aristas que un dodecaedro. De apariencia simple y sin embargo, complej\u00edsima.<\/p>\n<p>De ni\u00f1a no me gustaba el color de su mu\u00f1eca, la de Michel Piccoli. Tampoco su pelo ralo. No entend\u00eda el rechazo que mis padres sent\u00edan por el hecho de que un adulto jugara con mu\u00f1ecas, yo lo hac\u00eda \u00bfPor qu\u00e9 dejar de hacerlo?&#8230; Lo que me parec\u00eda sucio era ese color de piel cetrino, moribundo, ese pelo estropajoso, tan distinto al color rosado y la brillante melena de la Nancy. Las feministas se cabrearon bastante, tambi\u00e9n los puritanos, no debi\u00f3 complacer a nadie.<\/p>\n<p>AHORA PASO A REVENTAR LA PEL\u00cdCULA DE BERLANGA Y A AGRADECERLE UNA BARBARIDAD QUE SE ATREVIERA A REALIZARLA.<\/p>\n<p>Por eso, quienes no la hay\u00e1is visto, vedla antes de seguir leyendo. O leed a sabiendas de que no la ver\u00e9is igual.<\/p>\n<p>No he le\u00eddo ninguna cr\u00edtica que la trabaje desde lo que a m\u00ed me parece su mensaje m\u00e1s inminente. Seguramente estoy mirando al perro con afecto de carnicero. Desde mi punto de vista, las feministas y los conservadores debieran haberle levantado un trono a Berlanga, o yo no entiendo nada, o ellos y ellas se perdieron en los pliegues de la met\u00e1fora.<\/p>\n<p>Michel es un profesional de \u00e9xito que goza de una relaci\u00f3n de pareja basada en el amor libre. Un ideal de la sociedad moderna. Sin embargo, compra en Jap\u00f3n una Real Doll a escala natural que le permita mantener con ella un idilio cl\u00e1sico, un primer amor pasional, secreto, mon\u00f3gamo, pasado por el altar, aceptado por la familia, santificado por los hijos y con final tr\u00e1gico a causa del adulterio femenino.<\/p>\n<p>A m\u00ed personalmente, Berlanga, atado a esa farola que es \u00abTama\u00f1o natural\u00bb me habla de lo capaces que somos de proyectar en los otros nuestros propios delirios. En como los modelamos y les otorgamos ahora un status de benignidad, ahora de malignidad, seg\u00fan nuestros propios instintos, carencias y apetitos. <\/p>\n<p>En como nos inventamos a los otros para encajarlos en nuestro laberinto, sin respeto ninguno, ciegamente.<\/p>\n<p>Esa mu\u00f1eca, siempre muda e inorg\u00e1nica, es: \u00abla amada\u00bb para \u00e9l, rival imbatible para su mujer, amiga para su madre, madre para un beb\u00e9, puta para un regimiento y adultera infiel, merecedora de la muerte, de nuevo, para \u00e9l. Lo que los dem\u00e1s necesitan en cada momento cobra forma en ella. Todos la utilizan en funci\u00f3n de lo que esperan de su cuerpo, de lo que ella representa en tanto que mujer estereotipada. Amante, amiga, madre, v\u00edctima de la violencia de g\u00e9nero. !Y todo esto sin dejar de ser un trasto inerte!<\/p>\n<p>Ella habla por boca de los dem\u00e1s que ponen palabras en su boca, caricias en sus manos, leche en sus pechos y sexo en un hueco de poliuretano. Ella solo finge mirar y calla, eso s\u00ed.  Y con este silencio esperp\u00e9ntico, insulta o escucha, merece el encierro en un armario o un desfilar en un paso, dependiendo de lo que su interlocutor requiera. Es un gui\u00f3n brillant\u00edsimo y maquiav\u00e9lico porque incluso genera di\u00e1logos basados en el consenso y la comprensi\u00f3n, -\u00bfNo tienes hambre? -est\u00e1s cansada&#8230; Y ahora, \u00bfqu\u00e9 hacemos?&#8230;<\/p>\n<p>Ella tiene cada vez un nombre, el nombre que \u00e9l le impone, con el que la presenta en sociedad, un nombre cuyas connotaciones libertinas van cada vez m\u00e1s lejos, hasta llamarse Justine&#8230; No tener derecho a un nombre, ser una y m\u00faltiple es aceptar, en definitiva, que en nuestras relaciones con los otros estamos sujetos a la variabilidad de su juicio, de su consideraci\u00f3n arbitraria, vivir en un no-ser nosotros, sino en una perpetua y mutable construcci\u00f3n, en un ser-para-el-otro.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s aterrador, lo m\u00e1s repulsivo es reconocer en esa mirada que Michel le dedica a un pedazo de pl\u00e1stico, la mirada que tu has visto a veces en quienes te han cortejado, o reconocer en esas palamadas en el culo, en ese: -eres mala, \u00a1mala! La ira de quienes a veces te han culpado, o reconocer en ese af\u00e1n de vestirla y ponerla guapa para charlar el enfasis de tus amigas por acicalarse antes de salir&#8230; Y as\u00ed hasta el infinito. Porque en todos los ejemplos que Berlanga desarroll\u00f3, meticulosamente, escena tras escena, podemos reconocernos y reconocer a algunos de nuestros conocidos. Incluido ese horrible beb\u00e9 inocente que mama de ella por instinto, y que viene a decirnos, esto es inevitable, forma parte de la condici\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s sublime es eso. Descubrir en la mirada de Berlanga que todos somos mu\u00f1ecos para los dem\u00e1s y que eso son los dem\u00e1s para nosotros, mu\u00f1ecos. Mu\u00f1ecos que se defienden del rol impuesto, que pegan, lo dice la mujer de carne y hueso violentada, que se resisten a ser clasificados, pose\u00eddos, cosificados convertidos en objetos de deseo o de sa\u00f1a, al margen de nuestra voluntad real. Y esto duele, saber que incluso ser de carne o ser de pl\u00e1stico da igual, todos acabamos apresados por lo que se espera que seamos, si es que esto puede ser independiente de lo que somos.<\/p>\n<p>Berlanga viene a decirnos, entendiendo que esta es mi lectura y puede que me cueste un bocado, que s\u00f3lo podemos ser libres, renacer a una especie de bautismo en el mismo momento en que nadie proyecta sobre nosotros su mirada. Y que ese instante es muy breve, dir\u00edamos inexistente, porque incluso en el peque\u00f1o fotograma en el que por un segundo nadie la mira nosotros seguimos ah\u00ed jueces impasibles de su condici\u00f3n inhumana, como espectadores.<\/p>\n<p>Acabar\u00e9 con el fabuloso inicio, para no fastidiaros el final. Michel recibe el paquete, grande como \u00e9l, y se va a su gabinete a desenvolverlo tranquilamente, en penumbra. All\u00ed, en un plano magistral en plan velatorio abre la caja d\u00e1ndole la vida al sue\u00f1o. Al abrirla suena una maravillosa m\u00fasica er\u00f3tica y se hace la luz, Michel por este orden, le retuerce amorosamente los pezones, comprobando su sexo, le entreabre los labios, comprobando su salud, y examina su manual de instrucciones, eso que todo hombre desear\u00eda tener a mano cuando conoce a una mujer (y viceversa).<\/p>\n<p>El manual es simple, una foto desplegable, como los desnudos del Intervi\u00fa de los a\u00f1os 70. Sin texto, sin letra peque\u00f1a, la mujer representada, fin y conf\u00edn en s\u00ed misma, empieza donde acaba lo que ves. Y entonces Michel sonr\u00ede, y se sirve una copa, brinda con ella, incr\u00e9dulo, afortunado.<\/p>\n<p>Sin imaginar que lo temido no emana del objeto, sino del sujeto que lo percibe.<\/p>\n<p>INTENTANDO MIRAR SIN SER VISTA&#8230;<br \/>\nTREMENTINA LUX<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LUNES: Va un semi\u00f3tico por una acera y se encuentra un perro atado a una farola. El semiotico escruta sus gestos. 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