{"id":3526,"date":"2014-08-03T13:49:48","date_gmt":"2014-08-03T13:49:48","guid":{"rendered":"http:\/\/trementinalux.com\/Blog\/?p=3526"},"modified":"2016-03-29T07:03:34","modified_gmt":"2016-03-29T07:03:34","slug":"la-entrega","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/trementinalux.com\/Blog\/la-entrega\/","title":{"rendered":"\u00abLa Entrega\u201d. Secuencia del Amor Universal, 8 de 219 \u00f3 276."},"content":{"rendered":"<p><strong>Ayer desayun\u00e9 una manzana Pink Lady con el coraz\u00f3n seco y me acost\u00e9 escuchando el mon\u00f3logo de <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/El_mercader_de_Venecia\">Shylock<\/a> en \u00ab<a href=\"http:\/\/www.rtve.es\/alacarta\/videos\/dias-de-cine\/dias-cine-70-aniversario-ser-no-ser-ernst-lubitsch\/1344519\/\">Ser o no ser<\/a>\u00bb de Lubitsch. Hoy me levanto pensado en reclamar mi <em>Libra de carne<\/em>, ya sabes, exigiendo que sea de la parte m\u00e1s pr\u00f3xima al coraz\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>El post es largo y t\u00fa me importas. As\u00ed que cierra los ojos y dale al play. Hoy locuto para t\u00ed, puedes escuchar \u00abLA ENTREGA\u00bb aqu\u00ed.<\/strong><\/p>\n<!--[if lt IE 9]><script>document.createElement('audio');<\/script><![endif]-->\n<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3526-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"http:\/\/trementinalux.com\/Blog\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/LA-ENTREGA.Secuencia-del-Amor-Universal8-TREMENTINA-LUX.m4a?_=1\" \/><a href=\"http:\/\/trementinalux.com\/Blog\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/LA-ENTREGA.Secuencia-del-Amor-Universal8-TREMENTINA-LUX.m4a\">http:\/\/trementinalux.com\/Blog\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/LA-ENTREGA.Secuencia-del-Amor-Universal8-TREMENTINA-LUX.m4a<\/a><\/audio>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>LA ENTREGA<\/strong><br \/>\n<strong>\u00c9l no puede verla<\/strong><\/p>\n<p>La ni\u00f1a est\u00e1 ah\u00ed. Sola, junto a la verja de cristal. A este lado la vemos sola, en su estulticia. Sola. Junto a la verja. Semidesnuda, casi desnuda, totalmente desnuda. Entregada. Cautiva. Sola. Est\u00e1 ah\u00ed. Ve entre las sombras los perfiles de sus captores. De su captor. Cada ni\u00f1a, su captor, se lo dicen entre ellas. Son muchos. Es uno de ellos el que tiene el control de la voz de cada ni\u00f1a. Del cuerpo de cada ni\u00f1a. De los espasmos de su vientre, de las am\u00edgdalas constre\u00f1idas, de lo que piensa, de lo que ama, de lo que siente. De su terror. Sola. Est\u00e1 ah\u00ed, sola. Hay multitudes que no la ven, que no la escuchan, que no la aman. Que pasan a su lado, la invisible, sola, aferrada a la verja. Es de noche, no lo he dicho. La noche en que la ni\u00f1a est\u00e1 de nuevo sola, temiendo, anhelando la sombra de su captor. Que sin verla, la sabe ah\u00ed. Todo es estructural. Ella sola nada puede. \u00c9l no quiere ver esto. El enorme poder de ella para imaginar la libertad.<\/p>\n<p><strong>El placer se re\u00fane con ellos despu\u00e9s del paseo. El paseo existe.<\/strong><\/p>\n<p>La ni\u00f1a implora. Oigo a la ni\u00f1a implorar desde mi balc\u00f3n. Como esa mujer que anoche al empezar a escribir este texto gritaba en la calle: -Ay\u00fadenme, por favor, ay\u00fadenme!!!! La ni\u00f1a implora. Se agarra a los pies de quienes la detestan, de quienes la maltratan, de quienes la desprecian. La ni\u00f1a est\u00e1 sola, en su enorme fortaleza, en su angustia sideral, sola con los espasmos de su vientre, ya lo dije, con el silencio atenazado, obligada a no ser. A no ser, una y otra vez, anhelando los ojos h\u00famedos en la sombra que la libere. Arriesgando su alma, como quien la vende en un mercado de carne, desguaz\u00e1ndose en la imploraci\u00f3n. Quemando su piel, marchitando su ira, devastando los bosques de su memoria, anhelando el viento fresco de ese aliento, en su aldea, aquella tarde, siendo libres los dos.<\/p>\n<p>La ni\u00f1a llora. La escucho llorar en las letrinas, desde la mesa de mi ordenador. La ni\u00f1a dice: -no me lo puedo creer, lo dice hasta creerlo. Oscura y sola, implora grita, llora, muerde con rabia sus labios, y es la sangre. Recluida ah\u00ed, en la voluntad del otro. Extinta, presa, fiera en la letrina, ahogada, ya lo dije, en su tenaz voluntad de amor.<\/p>\n<p><strong>Lol dice: no soporto la locura, es m\u00e1s fuerte que yo. No puedo soportarla. Y se le quiebra la voz<\/strong><\/p>\n<p>Es uno de ellos el que tiene el control de la voz de la ni\u00f1a. El que la hace re\u00edr y llorar en su presencia. El que la llama a su presencia solo en su presencia. El que amordaza su llanto y su risa y su carne. El que la gestiona, la controla, la lubrica, la segrega, la injuria, secciona, divide, el que no la puede ver en toda su grandeza. Uno solo el que la corrobora en el barro, revolvi\u00e9ndola, imagin\u00e1ndola rota, roto \u00e9l. Es uno de ellos el que la tiene consagrada con las piernas en alto, el que la nutre y la inaniciona. El que la hace callar y moverse, el que la desmiembra y la afloja, uno el que huele para ella. Uno el que la obliga a callar, a morir cada ma\u00f1ana, al despertar, desde hace tantos d\u00edas que la ni\u00f1a lo sabe, la vida, s\u00ed la vida ya es entera entonces. No hay vida sin la presencia. No hay vida sin la sombra de la desaparici\u00f3n. La ni\u00f1a es infinita. La ni\u00f1a tambi\u00e9n es la nada. Cuando digo la nada quiero decir LA NADA. La ni\u00f1a es hoy LA NADA. Agarrada a la verja, sola, oscura, desnuda, semidesnuda, totalmente desnuda, entregada. La ni\u00f1a implora, suplica, llora retorcida en la horca de sus entra\u00f1as. La ni\u00f1a le dice a la nada que la ama.<\/p>\n<p>Est\u00e1 exhausta, el calor vuelve a ser acre, se huele el cuerpo. Exhausto su cuerpo, como ella, tan infinito el cautiverio. Y se acaricia y se quiere y tararea ese pensamiento que vuelve a ella como un hormigueo lacerante, apoyada la mejilla en la letrina. El camino de hormigas la permea, toda ella, la recorre y le vibra en el pecho. Le entra y le sale de la boca, los o\u00eddos, la vagina, ese pensamiento organizado y laxo, menudo y tenaz, horad\u00e1ndole los orificios del sentir, entr\u00e1ndole y sali\u00e9ndole del cuerpo, siendo cuerpo depredador y depredado, casi dormida, como una droga, en la salmodia de los d\u00edas en los que el conf\u00edn la devora. Sola. Sola.<\/p>\n<p><strong>El dolor aplasta. El dolor est\u00e1 sobre el cuerpo iluminado de la ni\u00f1a dormida. Y tambi\u00e9n sobre las sombras de las alcobas.<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es del captor esta ma\u00f1ana, soleada y clara? El captor duerme su sue\u00f1o inutil, con los ojos abiertos, como todas las ma\u00f1anas en que corri\u00f3 por las venas la lujuria de la soledad y el miedo, vivido siempre acompa\u00f1ado de quienes le acompa\u00f1an, armado, protegido, tolerado, con su partida de cartas y sus bravuconadas, con su or\u00edn vestigiando la tierra, con las muchachas enmara\u00f1adas en su abdomen, ciego y sordo y manco y mudo, y sin embargo, jajaja, alegre. Vestigios de humanidad artr\u00edtica, cobarde, dolida, doliente, encarcelada. Encarcelada, digo. T\u00fa eres el preso. \u00bfLo sabes, verdad?<\/p>\n<p><strong>Por t\u00ed la marea baja, la letra es regazo y el parque huele a cieno.<\/strong><\/p>\n<p>El captor oir\u00e1 a la ni\u00f1a esta ma\u00f1ana. Lo he decidido. La oir\u00e1 mientras te escribo. Y al escribir la oir\u00e1 gritar, dolerse, morir y suplicar. La escuchar\u00e1 entonces, m\u00e1s all\u00e1 de las barreras, las verjas y las seguridades temerarias de su clan. Escuchar\u00e1 la voz, y las entra\u00f1as creadoras de la ni\u00f1a. Y durmiendo al fin, escuchar\u00e1 el roce de sus manos ara\u00f1\u00e1ndose los pechos y las sienes, escuchar\u00e1 crecer su pelo, escuchar\u00e1 el parpadeo sagrado de sus ojos de maga, escuchar\u00e1 las aletas de su nariz dilatarse con el anhelo de libertad, escuchar\u00e1 sus pupilas contraerse y abrirse al sol, como cuando lo mira, escuchar\u00e1 caer al suelo las c\u00e9lulas de su piel, escuchar\u00e1 los poros hacerse montes y la vulva oc\u00e9ano infinito de sabidur\u00eda y paz, escuchar\u00e1 la sangre fluir por sus venas y el retorno inmenso de la esperanza. Escuchar\u00e1 la vida que es, la misma vida que son, la que late a los dos lados de la sombra y la jaula infinita que los separa. Y lleno de respeto y sabidur\u00eda, enmendada la pena y la ira y el terror a la entrega, el captor, mudo y ciego y manco hasta entonces, llorando y suplicando y supurando el miedo, como un camino de hormigas iluminado por las primeras luces de la vejez, el captor se entregar\u00e1, como el ni\u00f1o que es. A la ni\u00f1a, s\u00ed, el captor se entregar\u00e1.<\/p>\n<p>TREMENTINA LUX \u00a9 2014<\/p>\n<p>#BringBackOurGirls<br \/>\n#LaEntrega<br \/>\n#LasecuenciadelAmorUniversal<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ayer desayun\u00e9 una manzana Pink Lady con el coraz\u00f3n seco y me acost\u00e9 escuchando el mon\u00f3logo de Shylock en \u00abSer o no ser\u00bb de Lubitsch. Hoy me levanto pensado en reclamar mi Libra de carne, ya sabes, exigiendo que sea de la parte m\u00e1s pr\u00f3xima al coraz\u00f3n. El post es largo y t\u00fa me importas. 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