{"id":288,"date":"2009-11-04T16:05:01","date_gmt":"2009-11-04T16:05:01","guid":{"rendered":"http:\/\/trementinalux.com\/Blog\/?p=288"},"modified":"2011-01-21T16:10:38","modified_gmt":"2011-01-21T16:10:38","slug":"sobre-la-humanidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/trementinalux.com\/Blog\/sobre-la-humanidad\/","title":{"rendered":"Sobre la humanidad"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/imageshack.us\/slideshow\/index.php\">Go to ImageShack&#174; to Create your own Slideshow<\/a><\/p>\n<p>Vengo de Shanghai. De China. Todas las noches me despierto a las cinco, sistem\u00e1ticamente, desde que llegu\u00e9. Si mi reloj biol\u00f3gico sigue anclado al amanecer de Oriente, tambi\u00e9n lo est\u00e1 mi segundero emocional. Tergiversada, s\u00ed, creo que esa podr\u00eda ser la palabra que busco, estoy tergiversada. <\/p>\n<p>Cuando viajamos a culturas tan remotas a la nuestra solemos hacerlo cargados de prejuicios. Tenemos tendencia a cuestionar sus costumbres y generalmente, cuando se trata de pa\u00edses al otro lado de la occidentalidad solemos tener la arrogancia de considerar sus h\u00e1bitos como subdesarrollados o faltos de sentido com\u00fan. Me siento muy afortunada por conocer ya una parte de Oriente pr\u00f3ximo y otra del Oriente lejano y por haber dejado en casa siempre esa pesada carga de prejuicios, que tanto coartan el disfrute y la libertad. <\/p>\n<p>En China cualquier detalle llama poderosamente la atenci\u00f3n de los occidentales. Os pongo un ejemplo f\u00e1cil. A muchos les parece indignante que los menores de un a\u00f1o lleven los pantalones abiertos por la ingle y orinen o defequen en la v\u00eda p\u00fablica o en las papeleras de los supermercados con ayuda de sus progenitores, sin hacer uso de pa\u00f1ales, cremas y otros potingues todos ellos costos\u00edsimos, irritantes y antinaturales. Supongo que pensar\u00edais lo mismo. \u00bfPorqu\u00e9? <\/p>\n<p>Todos los chinos han ido de ni\u00f1os literalmente con el culo al aire, sin que sepamos si eso les ha resfriado, evitado lesiones cut\u00e1neas o tra\u00eddo al fresco, vamos que han crecido sanos. Y todos nosotros nos hemos criado con un caldo de celulosa entre las piernas hasta bien entrados los dos a\u00f1os, sin que sepamos si eso arruin\u00f3 el presupuesto familiar para copas, tapas y puritos o contribuy\u00f3, pongo por caso, a la deforestaci\u00f3n de buena parte del Amazonas o a la esterilidad, cada vez m\u00e1s acentuada, de los varones occidentales. <\/p>\n<p>Siendo pragm\u00e1ticos, podr\u00edamos decir que nosotros hemos tardado el doble en controlar nuestros fluidos corporales, lo que nos ha hecho no s\u00f3lo torpes sino dependientes de un consumo de materiales dudosamentes biodegradables que ellos jam\u00e1s han utilizado. Progreso&#8230; \u00bfProgreso? <\/p>\n<p>No es tan f\u00e1cil decir, aqu\u00ed est\u00e1 nuestra higi\u00e9nica verdad, sin fisuras&#8230; A lo mejor podemos aprender algo los unos de los otros. Al regresar una amiga me dijo, \u201ca China le falta mucho por hacer en cuesti\u00f3n de derechos humanos, nosotros le damos m\u00e1s valor a la vida\u201d. S\u00ed, es cierto, le faltan papeles, pero, que paradoja&#8230; Porque si algo realmente me ha conmocionado es la humanidad de los asi\u00e1ticos. Humanidad, en toda su acepci\u00f3n. <\/p>\n<p>Cada vez que viajo a este tipo de pa\u00edses me siento en la gloria. La comunicaci\u00f3n con sus gentes suele ser muy compleja, pero sin embargo, la interacci\u00f3n es rica, gozosa y muy pregnante. Normalmente cuanto m\u00e1s al Norte se viaja suele suceder lo contrario. Nos comunicamos con m\u00e1s facilidad recurriendo al anglosaj\u00f3n universal, pero solemos tener una escasa o nula interacci\u00f3n con sus habitantes, la justa, precisa, que no la necesaria para volver a casa sintiendo que has vivido de alguna manera felizmente integrada en una cultura que sin pertenecerte ha desplegado ante ti, con generosidad, sus p\u00e9talos de flor de loto. Ya lo dec\u00eda la Carr\u00e1\u2026 <\/p>\n<p>Creo, y reflexiono en voz alta con much\u00edsima humildad, que el progreso nos convierte en seres antinaturales, miedosos y deshumanizados. Creo que cuanto mayor es el supuesto grado de civilizaci\u00f3n tecnol\u00f3gico que alcanzamos mayor es tambi\u00e9n nuestra obsesi\u00f3n por esconder lo que nos hace humanos, por convertirnos en mu\u00f1ecos. Eso, saber que ocultamos en verdad lo que somos, acaba por generar desconfianzas y por hacer que vayamos por las calles sin sonre\u00edr, sin saludar, recelando siempre de aquellos que nos rodean, recelando incluso si la ocasi\u00f3n se presentara, sospechando de su sonrisa y de su amabilidad. Esto se pone de manifiesto de manera traum\u00e1tica durante las once horas que dura el vuelo Shanghai Paris con los agridulces y estirados azafatos de la compa\u00f1\u00eda Air France. <\/p>\n<p>Eso, seg\u00fan mi peque\u00f1a experiencia China, en Oriente, no pasa. El pudor. Me refiero al pudor. El pudor por mostrar imp\u00fadicamente lo que nos hace humanos. \u00bfY qu\u00e9 nos hace humanos? Comer, beber, tener necesidades fisiol\u00f3gicas, hacer ruido, el juego, las actividades compartidas sin pagar entrada, ropa que lavar, ni\u00f1os y ancianos. Nos hace humanos ensuciarnos y limpiarnos, los detritus y los abrazos, las palabras y las caricias, interaccionar con los dem\u00e1s. <\/p>\n<p>He observado que todo esto, all\u00ed, no produce verg\u00fcenza. <\/p>\n<p>No es vergonzoso tender la ropa en la acera o en el balc\u00f3n y que toda la ciudad observe el color de tus bragas, la talla de tus calzoncillos, los zurcidos de tus s\u00e1banas. No es vergonzoso entablar conversaci\u00f3n amistosa con un desconocido, ni utilizar el ba\u00f1o de un restaurante al que no has entrado a comer, ni comer en la acera de casa, ni verle las nalgas a los beb\u00e9s chinos, ni apartar los pollos antes de cruzar, ni tocar el claxon, ni regatear, intentando pagar lo justo por la injusta realidad de las falsificaciones. <\/p>\n<p>China es fascinante. Deb\u00eda de serlo mucho m\u00e1s antes de que el desarrollismo capitalista la convirtiera en un desacato de s\u00ed misma. Ahora da la sensaci\u00f3n que la poblaci\u00f3n todav\u00eda mantiene h\u00e1bitos rurales en la hostilidad del entorno urbano. En Shanghai, por ejemplo, en Nanjing Road hay tal cantidad de luminosos y de grandes superficies que har\u00edan palidecer Manhattan. Espejo de la voluptuosidad occidental a la que alcanza y sobrepasa como una atleta descalza. <\/p>\n<p>Sin embargo, en las calles perpendiculares a Nanjing Road habita la sombra, son oscur\u00edsimas. Tanto que har\u00eda falta una pupila preparada para ver esa realidad. Esos callejones esconden incontables casas hacinadas, sin apenas iluminaci\u00f3n, con ropa tendida y grandes generadores el\u00e9ctricos que abastecen los neones de los comercios, tan lejanos\u2026 al volver la esquina. <\/p>\n<p>En esos patios interiores, precedidos por contenedores de basura con noodles de hace varios d\u00edas, algunos patos y algunos pollos esperan atados el turno de su matanza, mientras en una mesita baja se bebe t\u00e9 y se libra una partida apasionada partida de damas donde juegan dos y miran diez. En otro bajo una mujer destripa peces en un pozal y un muchacho descuartiza un cerdo, en lo que parece ser una carnicer\u00eda. El agua turbia y la sangre cae sobre los bordillos, donde antes ha escupido alguien que ha salido con zapatos de tac\u00f3n y pijama a pasear a su perro pequin\u00e9s. Tal vez una acr\u00f3bata, una masajista de pies, una prostituta china. Si permaneces observando un rato puedes contar a cientos de personas entrando y saliendo de la penumbra, medio vestidas, a veces medio desnudas, en la calurosa noche del Shanghai superpoblado. <\/p>\n<p>Los contrastes y la prisa son delirantes. El asfalto no puede contener lo que la naturaleza absorbe. Si la tierra absorbe el pienso de los pollos y lo fertiliza, el asfalto no. Si la tierra absorbe los orines y la sopa de tof\u00fa del d\u00eda anterior, el asfalto, no. La Humanidad se encharca pues en el progreso decadente, en una falta de armon\u00eda que huele muy dif\u00edcil y sabe a incongruencia. Si en la naturaleza se ve la luna casi llena, los neones de Nanjing Road y la intensa contaminaci\u00f3n impiden ver el sol o las estrellas. <\/p>\n<p>Otro d\u00eda os hablar\u00e9 de la comida, es deliciosa, sorprendente, infinita!! Y es fascinante olvidarse del tenedor y los cuchillos en la mesa, \u00a1adoro comer algas con palillos! Tambi\u00e9n os hablar\u00e9 del distrito de galer\u00edas de arte Suhe de Shanghai. Luego viene Le 104 atribuy\u00e9ndose m\u00e9ritos de espacio experimental. Buff. <\/p>\n<p>Volver. Volver. <\/p>\n<p>TREMENCHINA LUX<br \/>\nObservadora emp\u00e1tica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Go to ImageShack&#174; to Create your own Slideshow Vengo de Shanghai. De China. Todas las noches me despierto a las cinco, sistem\u00e1ticamente, desde que llegu\u00e9. Si mi reloj biol\u00f3gico sigue anclado al amanecer de Oriente, tambi\u00e9n lo est\u00e1 mi segundero emocional. Tergiversada, s\u00ed, creo que esa podr\u00eda ser la palabra que busco, estoy tergiversada. 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