{"id":1456,"date":"2012-08-24T13:56:20","date_gmt":"2012-08-24T13:56:20","guid":{"rendered":"http:\/\/trementinalux.com\/Blog\/?p=1456"},"modified":"2014-02-21T13:49:13","modified_gmt":"2014-02-21T13:49:13","slug":"la-verdadera-historia-o-no-de-m-anotaciones-para-un-relato-de-ficcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/trementinalux.com\/Blog\/la-verdadera-historia-o-no-de-m-anotaciones-para-un-relato-de-ficcion\/","title":{"rendered":"La verdadera historia, o no, de M. Anotaciones para un relato de ficci\u00f3n."},"content":{"rendered":"<p><strong>M. se ha enterado de que est\u00e1 embarazada. No sabe c\u00f3mo ha sido, jura y perjura que jam\u00e1s mantuvo relaci\u00f3n alguna con var\u00f3n, salvo aquella vez que durmi\u00f3 en el heno con aquel muchacho que pastoreaba por la aldea y se besaron en la boca y se mordieron los sexos y \u00e9l la estremeci\u00f3 pellizc\u00e1ndole los pezones, suavemente, le dijo, como pellizca los pezones de las cabras tiernas cuando por la ma\u00f1ana le dan leche tibia, de las ubres a la boca, antes de salir con su hatillo, otra jornada, bajo el sol de \u00c1frica.<br \/>\n<\/strong><br \/>\nRecuerda que se durmieron juntos, apoyada su cabeza en ese lecho de vello oscuro y antes del amanecer M. se recogi\u00f3 el pelo en un pa\u00f1uelo, regres\u00f3 a su hogar y prepar\u00f3 la lumbre, como siempre, para cocer el pan. Y cada ma\u00f1ana, desde entonces, hundidos los dedos en la miga ha seguido pensando en ese fuego nunca extinto al que nunca ha vuelto a abrazarse y que sin embargo la abraza, desde dentro de la hogaza en que se ha convertido su cuerpo, desde entonces.<\/p>\n<p>M. siente c\u00f3mo se le hincha el vientre y las nauseas la tumban en el lecho. M. esconde sus v\u00f3mitos y aprieta con un jir\u00f3n de lino sus senos cada vez m\u00e1s turgentes. Sue\u00f1a que los aldeanos la miran como si supieran que dentro el peque\u00f1o patalea sus v\u00edsceras. <\/p>\n<p>Siente que cuando lo sepan, los hombres de la aldea la lapidar\u00e1n. Sue\u00f1a ya con las amenazas, con los jueces que la condenan, con esas piedras que le rompen los labios, con esos insultos que le escupen a la cara, habiendo comido gachas, con esos hombres que la odian porque no les pertenece, a ninguno, con esas mujeres que la odian porque la temen. <\/p>\n<p>Sue\u00f1a con el sabor de la tierra cuando la arrastran por la calzada seca hacia el hoyo en que la apedrear\u00e1n, con las magulladuras y la carne abierta en la l\u00ednea alba, con sus gritos implorando piedad, con los otros gritos clamando que se haga el horror, incluso con el hijo no nacido, ese que a\u00fan no puede hablar en las monta\u00f1as, ese que espera en esa dulce prisi\u00f3n su amarga muerte, la de ambos. <\/p>\n<p>El tiempo est\u00e1 transcurriendo, la ley que los hombres han creado a su imagen y semejanza, en su propio beneficio, es inamovible. Esa es la determinaci\u00f3n. La nada es el \u00fanico ma\u00f1ana. La angustia. <\/p>\n<p>M. sale de madrugada hacia las monta\u00f1as, sin hacer ruido, silenciosamente, sorteando los ventanucos y los pajares, lleva un hatillo las hierbas y los ung\u00fcentos que esa mujer sabia le prepar\u00f3 ayer en secreto, so pena de muerte, y repite una y otra vez c\u00f3mo hacerlo, c\u00f3mo llegar\u00e1 hasta la cueva, como encender\u00e1 lumbre, como calentar\u00e1 agua, cuanto tiempo cocer\u00e1 las ra\u00edces antes de ingerirlas, cuanto tiempo esperar\u00e1 antes de empezar a sentir que sus entra\u00f1as se deshacen, que ella misma se deshace en un aullido eterno que la convertir\u00e1 en loba para s\u00ed misma, para su hijo no nacido. Piensa a\u00fan en huir, piensa en seguir caminando, en dejar la cueva atr\u00e1s, en buscar otras tierras, su propia tierra, en encontrarla y vivir all\u00ed, simplemente vivir.<\/p>\n<p>Piensa en la vida en una tierra nueva, en eso que iluminada por un desgarro bautiza como amor libre, y se duerme pensando en esta bondad que todo lo inunda, agotada por el dolor infinito y la sangre que mana, la sangre que lleva su nombre y el nombre de su hijo, al que pudo llamar como al joven pastor, pero lo llamar\u00e1 como a s\u00ed misma, exhalado en un \u00faltimo susurro; M. de mujer. <\/p>\n<p>Y se duerme sabiendo que no los encontrar\u00e1n jam\u00e1s, so\u00f1ando con hablarles de amor a los suyos, en las laderas de las monta\u00f1as y se duerme pensando que todo ha sido un sue\u00f1o de vida, no de muerte, una vida sin juicio final. <\/p>\n<p><strong>FIN.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hasta aqu\u00ed la versi\u00f3n Alfa en que todo acaba. <\/strong>M. ha sentido placer f\u00edsico en la concepci\u00f3n y arrastra la pena de no poder sentir ese mismo placer social criando a su hijo o a su hija en solitario, sabe que ser\u00e1 ejecutada antes o despu\u00e9s de parir. Una mujer sabia, que ser\u00e1 en un futuro acusada de malas artes y brujer\u00eda le proporciona los medios para salvar al menos la vida de uno de ellos. La de M.<\/p>\n<p>Cuando digo todo acaba digo todo empieza. M. sale a los dos d\u00edas de la cueva, m\u00e1s delgada, desmejorada, pero sale y <a href=\"http:\/\/www.periodistadigital.com\/salud\/medicina\/2012\/06\/16\/la-obligan-a-abortar-a-los-7-meses-de-embarazo-y-colocan-el-feto-en-su-cama.shtml\">reanuda su vida, en la aldea, sin que se escriba nunca m\u00e1s de ella<\/a>. Sin que su carne pague el precio de convertirse en s\u00edmbolo interplanetario. Nada, M. vive y muere sin que en el siglo XXI nadie se entere de ello. <\/p>\n<p><strong>Ahora la versi\u00f3n Beta. <\/strong>En Beta pasan varias cosas. Por una parte M. pudo ser <a href=\"http:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/File:Susanna_and_the_Elders_(1610),_Artemisia_Gentileschi.jpg?uselang=es\">violada por un viejo amigo de su padre<\/a>, un sacerdote que la oblig\u00f3 a guardar silencio mientras cohabitaba con ella bajo un \u00e1rbol con la amenaza de ejecutarla si lo acusaba de violentarla. En esta versi\u00f3n M. no tiene fuerzas para salir de la cueva, es la mujer sabia la que va en su busca y le anuncia que pese a todo no ha perdido al hijo que esperaba y que debe salir y afrontarlo. M. sale de la cueva pensando que su vida es un pu\u00f1etero culebr\u00f3n, que no sabe de quien es el hijo que espera si del pastor con el que tuvo dos orgasmos seguidos antes de que se fuera a pastorear quien sabe donde, o con el viejo cerdo amigo de su padre, que se corri\u00f3 medio dentro, medio fuera, en su vulva, con solo mirarla. <\/p>\n<p>En la versi\u00f3n Beta, M. regresa a su aldea y en los d\u00edas sucesivos deja de vendarse el pecho y el vientre. Se deja ver pre\u00f1ada y es entonces cuando van a buscarla, los hombres la acusan, la apresan y la lapidan, tan horriblemente, o m\u00e1s, a como ella hab\u00eda imaginado. En la versi\u00f3n Beta, M. y el fruto de su vientre mueren lapidados. Sus cad\u00e1veres son parcialmente devorados por lagartos y hormigas rojas antes de que el sol los amojame y una paleont\u00f3loga los encuentre y los desentierre con un cepillito en mayo de 2007 mientras excavaba en el norte de \u00c1frica, buscando algo que nunca encontr\u00f3. A partir de ese momento M. y M. pasaron a llamarse SR. 23.906. y SR. 23.907. Est\u00e1n conservadas, restauradas y almacenadas en alg\u00fan lugar preciso, pero ahora no lo recuerdo.<\/p>\n<p><strong>Y luego est\u00e1 la versi\u00f3n Zeta.<\/strong> Porque no s\u00e9 que le sigue a la Beta y creo que la Zeta, haciendo honor a su nombre, puede ser la re-finitiva. En la versi\u00f3n Zeta M. es lapidada. Hasta aqu\u00ed todo igual. Pero milagrosamente, ojo, milagrosamente, digo, no muere. <\/p>\n<p>A los tres d\u00edas, a la hora del crep\u00fasculo, hecha unos zorros, regresa a su aldea por donde la arrastraron, pero andando, con la boca seca y la sangre pegada por todo el cuerpo, perseguida por hordas de moscas, agarr\u00e1ndose el vientre, asomando los pechos entre la t\u00fanica, y llega all\u00ed, donde han empezado a salir para verla, desnuda al fin, y se pone frente a ellos, desafiante, como un cad\u00e1ver que regresara para juzgar a los vivos, con una mirada tan firme y tan fiera que nada hay bajo el techo celeste que pueda ahora detener a M. -Tocadme, dice, -\u00a1Tocadme ahora! Grita. Y las bolas de maleza ruedan entonces a su favor, empujadas por los vientos y la ira de los cielos, como en los duelos del oeste, antes de que se desate una tormenta infernal y todos los hombres se cobijen del miedo eterno que ella, la resucitada, les produce.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.traficantes.net\/index.php\/editorial\/catalogo\/historia\/Caliban-y-la-bruja.-Mujeres-cuerpo-y-acumulacion-originaria-2a-Edicion\/\">La mujer sabia<\/a> sale a su encuentro; bajo la lluvia y los rayos y las nubes incendiadas, y la asiste en su choza durante semanas. Cuando M. se encuentra en condiciones de viajar la mujer sabia la monta en un asno y la acompa\u00f1a a parir a una aldea en la que no las conocen. As\u00ed pasado un tiempo M. tiene el orgasmo de su vida y da a luz de pie y con placer a una ni\u00f1a. <\/p>\n<p><strong>La historia de M. da paso a otra historia que resumo, la de su hija, que podr\u00eda dar lugar a un Spin-off.<\/strong><\/p>\n<p>M. le corta a su hija el pelo como si fuera un muchacho y le rasura la mand\u00edbula para que le resulte m\u00e1s f\u00e1cil sobrevivir. El falso muchacho, hija de madre soltera, sexualmente amb\u00edgua, corre por los templos y aprende las sucias estrategias de los comerciantes y los cl\u00e9rigos, pronto se hace l\u00edder de un nutrido grupo de mujeres pescadoras y las convence para expandir el mensaje que su madre le ha contado. La visi\u00f3n amorosa de la cueva. Ama, vive y deja vivir.<\/p>\n<p>As\u00ed la muchacha muere al fin ajusticiada por los hijos de quienes lapidaron a su madre, por hablar de esa tierra de amor libre y soberano<\/a>. Sin juicio final. Y es en esta historia donde la hija de M. resucita, como su madre, al tercer d\u00eda y desaparece, en la noche de los tiempos, hasta el siglo en que vivimos, amotinada en las mujeres sabias que no fueron quemadas en la hoguera, lapidadas, vejadas, juzgadas y metidas en urnas de plexiglas, como las ingenuas Pussy Riot, simplemente por intentar decir basta. Aunque ese basta, dando botes en una Iglesia con pasamonta\u00f1as, sirva maquiav\u00e9licamente para reafirmar precisamente el orden que pretende abolir.<\/p>\n<p><strong>Acotaci\u00f3n para secuelas:<\/strong><\/p>\n<p>Pod\u00eda haber otra versi\u00f3n, una en la que M. chica joven y desvalida apunto de casarse hubiera sido pose\u00edda por un esp\u00edritu sin tocarle el himen ni provocarle placer, siguiendo el estilo griego lluvia-dorada-de-Zeus. En esta versi\u00f3n los hombres de su aldea son comprensivos y no la condenaran por razones sexuales, nada de piedras al h\u00edgado, y adem\u00e1s, como la criatura iba a salir tarambana perdida educada sin un padre (ya se sabe lo negligentes que son las madres en estas cuestiones en el relato tradicional, v\u00e9ase \u201cEl exorcista\u201d sin ir m\u00e1s lejos) pues se incluye en la narraci\u00f3n el personaje del hombre bueno que se hace cargo de cuidarla y protegerla a ella y a su v\u00e1stago, reestructurando de paso la familia mon\u00f3gama heteropatriarcal y ol\u00e9. <\/p>\n<p>El hijo que M. pare junto a los animales, para no contaminar a nadie con su sangre inmunda, ser\u00e1 chico, no chica.  Un muchacho subversivo pero excelente, rubito y de ojos claros, no ser\u00e1 el t\u00edpico africano porque el mercado al que va dirigido es occidental, este rasgo puede justificarse con una ascendencia Berebere, Vikinga, por ejemplo, de M.<\/p>\n<p>El caso es que he desestimado esta versi\u00f3n, no s\u00f3lo porque me parec\u00eda poco cre\u00edble, sino peligrosa. Me explico, siempre hay imb\u00e9ciles dispuestos a creer locamente en su poder inseminador cuando en realidad sus espermatozoides van con muletas. Adem\u00e1s podr\u00eda dar lugar a creer locamente en que las mujeres \u201cse toman\u201d, como si fueran un caf\u00e9. O algo peor, a afirmar rotundamente que se puede ser madre siendo virgen, dando lugar a futuras <a href=\"http:\/\/blogs.publico.es\/personaanimalocosa\/176\/la-himenoplastia-\u2013-necesidad-alli-y-lujo-aca\/\">himenoplastias<\/a> o incluso a <a href=\"http:\/\/periodismohumano.com\/seccion\/mujer\">masivos feminicidios<\/a>. \u00bfNunca os hab\u00e9is preguntado porqu\u00e9 las habitaciones de las <a href=\"http:\/\/www.sinembargo.mx\/07-03-2012\/173193\">muchachas desaparecidas en M\u00e9xico<\/a>, por ejemplo, est\u00e1n llenas de v\u00edrgenes? Y luego est\u00e1 lo de la lapidaci\u00f3n por raz\u00f3n de sexo, esa costumbre tan arraigada de tirar piedras al pr\u00f3jimo para \u201c<a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Lapidaci\u00f3n\">apartar el mal de ti<\/a>\u201d\u2026 \u00bfC\u00f3mo obviarlo? En fin, no hab\u00eda por donde cogerla, por eso ni la menciono.<\/p>\n<p><strong>Moraleja <\/strong><br \/>\nA los necios les asusta que las ideas sacras se materialicen en cuerpos, prefieren nutrir a las masas con falsos ideales de bondad, justicia y equidad. Esta es una f\u00e1bula sobre la eterna pugna entre <a href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=154864\">la muerte de la carne y el nacimiento del s\u00edmbolo<\/a>, sobre lo mucho que las narraciones ficcionales apoyan la lucha por el control de los cuerpos y la sexualidad, especialmente cuando no son una sitcom, sino que se convierten en objeto de culto. <\/p>\n<p>Por ello, desgraciadamente, si no <a href=\"http:\/\/www.publico.es\/espana\/441293\/recogida-de-firmas-para-que-el-ecce-homo-se-quede-tal-cual\">inventamos nuevos artefactos simb\u00f3licos<\/a>, o simplemente desvelamos las incongruencias s\u00e1dicas de los viejos relatos y su intencionalidad pol\u00edtica, al servicio del odio y el terror milenario hacia la mujer emancipada, libre, cultivada, sexual e ideol\u00f3gicamente independiente, la historia, como una maldici\u00f3n eterna, se repetir\u00e1 insaciable, <a href=\"http:\/\/www.curatoriaforense.net\/niued\/?p=1684\">haciendo que nuestras hijas reivindiquen una y mil veces lo ya reivindicado por nuestras abuelas<\/a>, como en el d\u00eda de la marmota. Por eso es dif\u00edcil saber c\u00f3mo hacer frente a un tr\u00e1gico y devastador \u00abcontinuar\u00e1\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Agradecimientos <\/strong><br \/>\nLa historia de M. se la dedico a mi madre cuyo deseo era ser hombre en la pr\u00f3xima vida. Mi madre nunca supo lo poco que yo s\u00e9 ahora, con cuarenta a\u00f1os. Estoy segura de que le hubiera hecho feliz saberlo para poder cont\u00e1rmelo siendo una ni\u00f1a y volviendo a re-en-carnarse, esta vez plenamente orgullosa, en un cuerpo de mujer. M. de madre. <\/p>\n<p>TREMENTINA LUX<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M. se ha enterado de que est\u00e1 embarazada. 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