Quién soy y qué hago

Soy TREMENTINA LUX, soy artista plástica, teórica y práctica de la comunicación audiovisual y los estudios de género. Pinto, escribo, leo, locuto, diseño, fotografio, reflexiono y analizo. Todo esto, sobre todo, me hace evolucionar como profesional y como persona, me motiva y me divierte. Creo este contenido para ti, que me lees y para mí, que también me leo. Soy del mundo y vivo en Valencia.

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ANTHROPOLOGICAL MUSEUM CHENNAI

Siete Consejos de una Mediterránea para vivir en India una temporadita larga

Hace siete meses que vivo en el Sureste de India, concretamente en Chennai, la antigua Madrás, una capital de 8 millones de habitantes censados, muchos templos y unas preciosas vistas al Golfo de Bengala. Yo soy Mediterránea. Nací y crecí en Valencia, junto al mar, en el Este de España. Mi vida ha estado marcada por una forma de entender el tiempo, el ocio y las relaciones personales deudora de mi cultura latina y mediterránea, históricamente abierta a otras culturas, hedonista, sensible y artísticamente cultivada, incluso un poco ácrata.

En la imagen superior te muestro la vitrina de la sección de Antropología del Goverment Museum of Chennai. Está dedicada a los países europeos. Así nos ven cientos de escolares que visitan a diario el museo, así nos conocen desde la institución museística. Puede que mis consejos te sirvan, o puede que no. Ya te aviso de que mi visión de India y de sus costumbres puede ser tan naif como la visión oficial que India muestra de nuestra cultura. Primer aviso: Open your mind. Disfruta, no te escandalices por nada. Así que allá van, estos son los siete consejos que una Mediterránea de pura cepa te ofrece si vas a vivir en India una temporadita larga.

  1. Acepta la relatividad de tu propio sistema de valores. Acepta que has sobreestimado  lo que tu propia cultura te ha enseñado como única verdad aceptable. Acepta que todo lo que vas a vivir es no solo “diferente” sino casi siempre “opuesto” a lo que has aprendido. Aprende rápido porque de esta primera aceptación depende en gran parte tu supervivencia. Empieza pronto a darte cuenta de que la mayoría de cosas que te han contado de este modo de vida están cuajadas de estereotipos peyorativos, aprende pronto a desestimarlas y a no juzgar o prejuzgar en vano. Lo tuyo no es mejor que lo de los demás. Los demás no son ridículos ni primitivos, no quieras “arreglar” su mundo, ni su forma de entenderlo, porque te precede y te antecederá, así tal cual, respétalo, toma lo mejor, aprende. Eres vulnerable, porque tu supervivencia depende esencialmente de tu capacidad de aprendizaje, también emocional, y lo sabes.

Por ejemplo: Punto uno: los toros y las vacas no son peligrosos, eso que te enseñaron del toro bravo aquí no vale, los toros y las vacas viven en familia y pasean a su antojo por las calles, a tu lado. No saques el capote, no cambies tu rumbo, no corras delante, no es un encierro. Punto dos: sí, se come con la mano derecha. La izquierda no la gastan para limpiarse el culo después de comer, y si lo hacen no me importa. Con la izquierda cogen el móvil mientras comen, piden la cuenta o hacen con ella lo que les viene en gana. Y el washroom está para lavarse ambas manos, antes y después de comer. Deja los tenedores y los cuchillos en casa, la comida sabe más rica ingerida con las manos, comer con las manos te conecta con tu humanidad. Compruébalo. Si no te apetece no es preciso eructar abiertamente, pero no te extrañe o te incomode que lo hagan, a todas horas, estén cerca o lejos de ti. Otros puntos varios: si te atreves a conducir, conduce con las luces largas puestas, necesitas anticiparte a cualquier cosa o ser vivo que pueda estar en mitad de la carretera. Si conduces no se te ocurra parar en los semáforos en rojo si nadie para, sigue siempre la corriente del tráfico y aprovecha la pole position de los demás, especialmente de los autobuses, para seguir su estela en los cruces. No dejes de tocar el claxon, no tocarlo es peligroso, porque no saben que estás ahí, aquí se va despacio, pero no se para, nunca, o casi nunca. Si vas andando aprende ya que en el ecosistema del tráfico rodado el orden de preferencia es de mayor a menor, primero camiones, luego buses, coches oficiales, turismos, motos, carromatos, bicicletas, vacas, perros y peatones. Los autorickshaws tienen ley propia, no cuentan. Si vas andando, apártate siempre, con calma, sin alterarte, pero apártate. Sobre el mar ya conté algo aquí, desde entonces he aprendido mucho. Ayer, por ejemplo, jugué a las paletas en la playa delante de más de quinientas personas, y bueno, nos divertimos bastante. También puedes venir a Chennai en busca de Yoga, seguramente encontraras algún sitio tranquilo, aunque huyendo de la ciudad la calma se intensifica y el espíritu se ilumina. En la foto, la librería del Pondy Bazaar donde compro.

PONDY BOOKSTORE

PONDY BOOKSTORE

  1. Tú no eres India. No trates de integrarte o te desintegrarás. Al principio compré mucha ropa India, ropa de colores. Comencé a comer Dhal y arroz a todas horas, también a hacer mis pinitos con la comida picante, como si a los cuarenta pudiera aprender a comer chilli. Dejé de bailar y de hacer ejercicio, me corté el pelo en una peluquería India donde nunca antes habían visto a una mujer con el pelo blanco corto. Empecé a bañarme vestida, dejé de beber alcohol en las reuniones sociales, dejé de fumar cuando bebo, de ir a conciertos y museos, dejé de salir con amig@s por la noche, empecé a mover la cabeza alternativamente de un lado a otro para decir “sí”, y no empecé a rezar de puro milagro. Algunas cosas dejé de hacerlas porque me apetecía, otras porque no es posible.

Reconozco que soy muy empática y muy abierta, me pierde el placer por la mezcla, así que hice esto sin ser consciente de las consecuencias que una incorrecta asimilación del intercambio cultural producía en mi mente y en mi cuerpo. Cuando regresé por primera vez a Valencia, de vacaciones, lo hice metida en el cuerpo de una extraña. Estaba hinchada como una bota, mentalizada a vestir tapada, (eso sí, muy colorida) y sin embargo, triste y avejentada. En Valencia no me costó mucho reencontrarme con mi yo alegre, hedonista y mediterráneo. ¿O tal vez si?

Regresar por primera vez a tu tierra, tras el exilio, y saber que vas a volver a exiliarte en breve, te permite afirmarte en lo que te hace sentir viva y aprender a concederle un espacio irrenunciable. Sentirse viva es la razón del existir de quien emigra, especialmente en India. Ahora sí, la mezcla está equilibrada y tiene sentido. Muchas personas evitan de partida esta hibridación, generalmente por temor disfrazado de supremacía, otras, como yo, se pasan de vueltas, por ingenuidad disfrazada de afecto, no es fácil modular la permeabilidad a lo desconocido. Hibridar dos culturas en un mismo cuerpo y que esto redunde en salud, sabiduría y amor por ambas, es más bien, puro arte. En ese arte estoy trabajando. Ahí lo dejo. En la foto, el cruce con la ECR, junto a mi casa.

TRAFFIC

TRAFFIC

  1. Dota tu experiencia de un sentido cósmico. Siéntete siempre y en todo lugar acompañada, confía. Envuelve en un halo de misticidad cada momento. Piensa que lo que es, es bueno por simplemente ser, que tú lo has decidido, que es tu determinación la que te guía. Convive con la positividad, armoniza, ama, calma, recuerda que eres un ser de luz, sonríe, conecta con otras almas luminosas. ¿Estúpido consejo? Vas a vivir muchas situaciones complicadas. No digo que peligrosas. Digo que son situaciones de alerta máxima. De miedo, de desconfianza, de inseguridad, de oscuridad, de extrañeza. Y no todas te van a gustar. Protégete, busca aliados en el tren del pensamiento para favorecer la seguridad, la confianza, la tranquilidad, la alegría y la luz. India es un país superpoblado, (hay 26.903 personas por kilómetro cuadrado en Chennai, no me preguntes cómo las han podido contar). También es un lugar hermoso, contradictorio, rico y pobre in extremis, jerarquizado y sí, muy sucio para nuestra forma de entender la suciedad. Todo es en India absolutamente kinestésico, olfativo, sonoro, normativo y caótico, y si vas descalza, más. Nosotr@s venimos de una cultura muy visual, las fotos que has visto de India son preciosas, ¿Verdad? Pues India es mucho más que lo que sale en la foto, huele, empuja, suda, suena, sorprende, invade y a veces, hasta atemoriza. Así que, por tu salud mental y corporal, déjate llevar, confía en el amor, la mayor fuente de energía universal. En la foto, el mercado de verduras de mi barrio.
VEGETABLES MARKET

VEGETABLES MARKET

  1. Olvida las prisas. Planifica tu tiempo. Aprende a renunciar. Nunca vas a hacer lo que harías en el Mediterráneo. Además las cosas que planificas con ilusión, muy probablemente te van a decepcionar, porque no se parecen a lo que esperas encontrar. Nunca vas a ir andando a siete sitios y en autobús a dos sitios más en la misma mañana. Olvídate de ir aquí primero, luego allí, allá y acullá. Puedes tardar 45 minutos en coche para ir a comprar una silla de oficina, en la única tienda que dicen que está muy bien. Y puedes volver sin encontrarla o sin entenderte con quien la vende. Puedes ir a un acuario sin peces y sin agua, puedes ir a un museo vacío y a un estudio de cine que fue abandonado hace treinta años, puedes ir a un planetario 3d y que proyecten diapositivas, o ir a bañarte (vestida y hasta los tobillos) a la playa que vas siempre y encontrarte un perro muerto contaminando la orilla. Compra o encarga por Internet, todo lo que no te quede cerca. Carne, pescado, muebles, zapatillas, cremas solares, vuelos, pan de molde y hasta taxis. Aprovecha el pequeño comercio de barrio, de tú barrio: frutas verduras, ultramarinos, carpinterías, flores frescas, medicinas ayurvédicas, telas y tailors, no hay un solo bajo vacío en Chennai. Y sobre todo, si quieres sumar y no restar, coge en horas de poco tráfico un autorickshaw, sabrás lo que es aventura, adrenalina y libertad, o métete en el cine, es cine es bestial. Utiliza tu tiempo para disfrutar. Enjoy India. En la foto, los antiguos estudios de cine L.V.Prasad Film.
OLD CINEMA STUDIO

OLD CINEMA STUDIO

  1. Come bien, duerme bien, bebe agua, lleva contigo fotos de las personas y los lugares que amas, también músicas, a veces el recuerdo no basta. Mantén tus necesidades primarias cubiertas, el resto será sencillo. 1. Come bien. Al volver de Valencia me he dado cuenta de que puedes echar de menos personas, acciones y lugares. Pero los sabores que te gustan y los olores que te gustan, no se echan de menos. La carencia de sabores y olores primarios es morir a cachos. No es pensable, es anterior al pensamiento, es esencial, incuestionable. Te cierra el estómago, te cierra la vida, te cierras a lo que tragas, ingieres, a lo que te conforma, eres lo que comes y llega un momento que puedes, incluso, dejar de comer. Se llama asco. Evita el asco, el asco mata. Ama lo que comes, agradécelo, entiéndelo. Y si no puedes, plan B: llena la maleta de cosas que te gustan. Deja ropa, deja zapatos, deja las aletas de buceo, coge chocolate puro, horchata, galletas maría, aceite de oliva, Martini, vino blanco, un buen queso manchego, jamón serrano, sobrasada, arreglo de paella, pimentón de la vera, poleo, manzanilla, polen de la Vall de Boi, orégano, toneladas de orégano, coge tus cereales favoritos y los perfumes que te transportan a historias vividas con amor. Racionalos, los vas a necesitar para disfrutar también de las Samosas de los puestos callejeros, del Biryani, la Dosa Masala y el Puri. Por eso sabes que cuando se acaben será el momento de regresar a por más. Conócete, conoce tus gustos. La gente me dice: -a mí la comida India me gusta. Claro, te gusta si vas a comer a un restaurante Indio un día, no si desayunas, comes y cenas especiado todos los días, durante meses, y dejas de reconocer incluso tu propio aliento y tu olor personal. Sobrevives gracias a lo que te gusta comer y oler. Puede que no lo sepas aún, yo no lo sabía hasta hace un mes. 2. Duerme bien. Dormir bien puede ser una utopía, calor, ruido, luz, calor, ruido, luz… Ahorra para pasar un par de noches al mes en un hotel de cinco estrellas, no son caros y proporcionan buenas condiciones de descanso. Es broma, te sale más barato tomar algo para dormir a diario hasta que interiorices que es normal que amanezca a las cinco, que atardezca a las seis y que los cuervos no paren de graznar ni de día, ni de noche, según les da. 3. Bebe agua. Bueno, te dicen aquello de no bebas bebidas con hielo. Estás en India para largo, bienvenida al país del si ell@s pueden, yo también. No hay agua potable en ninguna casa y esto las personas locales lo saben mejor que tú, así que sería bastante estúpido que alguien hiciera hielo con agua no potable. Bebe solo agua embotellada y si no fíltrala, hiérvela mil, come mucho chilli, mucha cúrcuma y mucho ginger (esto mata los bichos) y reza, aprende a rezar. En la foto, las deliciosas mazorcas con chilli y lima de Marina Beach.
SEA CORN

SEA CORN

  1. India te permite convivir con una humanidad y una animalidad perdida, con el sentido primigenio de lo natural y lo místico, con una religiosidad casi medieval. Y esto, te transforma. No mates hormigas, ni salamandras, ni arañas, no le temas a los perros callejeros, admira el plumaje negro de los cuervos, comparte tu comida, aprende a compartir tu piel con los mosquitos y las hormigas rojas. Descubre el poder de la naturaleza en una civilización que la respeta como si no existiera fuera del ser, sino dentro, coexistiendo pacíficamente con ella. La naturaleza en estado puro es invasiva, no es doméstica, no es cómoda para nosotr@s, porque desde Aristóteles hemos aprendido a vivir manteniendo su poder a raya, insertándola en la cuadrícula racional de los parques, los jardines, las mascotas, las granjas y los mataderos. Aquí la raya no existe. El caos de allí es el orden de aquí, India es una sociedad mucho más compleja y plural de lo que estas acostumbrada a aceptar. El veganismo es el paradigma, si eres non-veg y te gusta calzar zapatos con suela de piel, tendrás que darte cuenta que tu paradigma socio-cultural se basa en la dominación y la destrucción de la naturaleza. No te pases el día matando bichos, aquí son legión y te das cuenta de que tú, cuando compartes kilómetro con 26. 903 personas, eres un bicho más. En la foto, el muro nuevo que se pliega para respetar el árbol.
OLD TREE AND NEW WALL

OLD TREE AND NEW WALL

  1. Ten claro que en India, donde dicen Digo, digo Diego. No te sorprendas si te dicen sí, y luego es no, si te piden cien rupias y al minuto quinientas, o al revés, como si nunca te hubieran dicho otra cosa. Cambian de idea con tanta velocidad y astucia que te hacen dudar de lo que escuchas. Tampoco te extrañe si te dicen no tengo Lemonade y luego te la ponen en la mesa. No te asombre que mientan, o exageren con una facilidad pasmosa. No te impacientes si no quieren alterar un protocolo, por sencillo que parezca saltarse la regla, no pierdas la calma si te dicen que no se puede calentar un batido en el microondas o en la cafetera porque entra en ebullición, y en efecto, aunque le expliques cómo hacerlo, no te lo calienten. Ante todo sonríe, cuando entras a un comercio, cuando sales, cuando haces cola y te apretujan como si no existieras, sonríe cuando contribuyes con tu pequeño esfuerzo a mejorar algo que crees mejorable, bueno ya sabes, la sonrisa es un idioma universal. Hay algunos blogs de viajeras que desaconsejan sonreír cuando te miran, especialmente en el Norte. En fin, fíate de tu instinto. Hacer buenas amistades indias no parece resultar sencillo a menos que entres en uno de los círculos de su interés, familia, trabajo y religión, de fiesta, tal y como en el Mediterráneo la entendemos, salen poco, y cuidado con los dobles sentidos y el sentido del humor. En la foto mi vendedor de libros favorito.
PONDY BOOKSTORE1

PONDY BOOKSTORE

En resumen: acepta la contradicción, sorpréndete, confía, ama, transciende, comparte, respeta, disfruta, exterioriza, conoce, valora y aprende. Recuerda que la suciedad está en los ojos de la persona que mira, lo bello y lo sublime  no está a tu alrededor, sino dentro de ti, esperando tan solo que lo reconozcas.

Espero que te haya servido, y si no tienes intención de venir a India a vivir una temporadita larga, pues al menos que hayas pasado un buen rato con la lectura. Todo cambia muy deprisa aquí. El tráfico y el modo de vida occidental, consumista, carnívoro, materialista y depredador está dejando su huella muy profundamente en la sociedad y la fisonomía del país, así que en unos años tal vez todo esto haya dejado de ser como hoy te lo cuento: quizás haya mascotas, se talen los árboles para hacer avenidas, se coma carne, las religiones dejen de convivir pacíficamente y haya incluso hasta señales de tráfico operativas.

Hay mil cosas más que compartir, sobre todo porque aún no he vivido aquí mi primer Monzon, que está al caer, y creo que esto va a traer varios post en breve. Otro día seguimos hablando. Feliz estancia donde quiera que estés y recuerda que donde digo India digo Mundo.

Un abrazo.

TREMENTINA (FRANCIS) LUX

1 Comments for : Siete Consejos de una Mediterránea para vivir en India una temporadita larga
    • Barty
    • 24 mayo, 2018
    Responder

    HOLa! Menuda Biblia has escrito!! Iré ennegrece un par de meses por 2 anos. Sabes si hay buenos coles? Estamos muy perdidos dudando entre Mumbai y Chennai…

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